The Túzaro

Sobre la homeopatía y la memoria del agua

Posted in Éste y sus cosas, Éste y sus teorías, Lecturas y reflexiones by thetuzaro on 24 febrero 2013

Hace un par de días, en eldiario.es, que es uno de los periódicos online que surgieron cuando Público dejó de editarse en papel, publicaron un artículo, que había sido publicado originalmente en Materia, sobre los riesgos de la homeopatía. El artículo generó entre los lectores el mismo aburrido debate de siempre, con los mismos argumentos prohomeopatía de siempre (que tanto lastre suponen en mi opinión para esa izquierda que se supone que lee ese periódico) que se resumen, así a lo bruto, en esta frase: como las grandes empresas farmacéuticas son unas buitres sin compasión, todo lo que no fabriquen ellas es bueno. El caso es que leyendo me di cuenta de que hay algo que normalmente no se aborda cuando se discute de homeopatía y su funcionamiento.

Para el que no lo sepa, la homeopatía es una pseudomedicina que se basa, en líneas muy generales, en dos principios. Primero, lo similiar cura lo similar, de modo que para curar la enfermedad que sea, y que se manifiesta en, digamos, unas fiebres, lo mejor son sustancias que produzcan esos mismos síntomas o parecidos. A estas sustancias se les suele llamar tinturas madre. Segundo, cuanto más diluído, normalmente en agua, esté el producto que utilizamos, mayor es su efecto. Es habitual encontrarse con preparados homeopáticos que tienen dilución 30C, que significa que hay una parte de tintura madre por cada 1.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000 partes de agua (sí, un uno seguido de sesenta ceros). Este líquido tan diluído, se administra tal cual, o en forma de píldoras: coges una pastilla de sacarosa, le echas una gotita de tu preparado, y ya tienes la píldora hecha. Como una dilución tan exagerada significa, básicamente, que en tu pastillita o jarabe de homeopatía no hay nada de tintura madre, los promotores de esta práctica suelen decir que, aunque es así, y lo que te tomas es ya sólo agua o azúcar, sin una sola molécula de la tintura madre, el agua del preparado se acuerda de que la tintura madre estuvo alguna vez allí, y el efecto es el deseado. Por supuesto, la supuesta memoria del agua no se ha demostrado nunca, ni tampoco que la homeopatía tenga un efecto más allá del placebo. Esto es así. Pero es que, además, hay un problema sobre esta hipótesis de la memoria del agua que no se suele abordar. Me voy a permitir la frivolidad de preguntarme: si suponemos que la memoria del agua existe (que no existe), ¿gana algo más de sentido todo esto de la homeopatía?

Normalmente, cuando se habla de la memoria del agua, lo que el lector se imagina es que se coge una cantidad de agua, se ponen las moléculas de la tintura madre que sea, y luego se quitan y el agua se acuerda de que estuvieron allí. Sin embargo, el proceso por el que se fabrican estos preparados es diferente y está perfectamente descrito en mucho sitios de internet. Miremos ese proceso, no desde el punto de vista de la presencia o no de moléculas de la tintura madre, sino desde el punto de vista la memoria del agua: ¿de qué se puede acordar el agua de tu preparado homeopático?

Supongamos que tenemos un vasito de nuestra tintura madre y lo mezclamos con 99 vasitos de agua. Así, tendríamos una dilución 1C. Si suponemos que la memoria del agua existe, podemos suponer que el agua de estos 99 vasitos se acordará para siempre de que estuvo en contacto con la tintura madre en una dilución 1C (y suponemos que no se acordará de nada más, claro). Tomemos ahora un vasito  de esta dilución 1C y mezclémoslo con 99 vasitos de agua: hemos obtenido una dilución 2C. Tanto la tintura madre, como el agua que se acuerda de haber estado en contacto con ella, están disueltas ahora en más agua de modo que si cogemos un vasito de esta dilución 2C, podemos esperar que 1/10.000 del volumen (el 0.01%) sea tintura madre y 1/100 (el 1%) sea agua de la que estuvo originalmente en contacto con la tintura madre en la primera dilución. El resto (99% del volumen) es agua nueva, que no se acuerda de nada: agua recién formateada.

Ahora podemos pensar en dos hipótesis. La primera es que la memoria del agua no se transmite, es decir, el agua puede acordarse de aquello con lo que estuvo en contacto, pero no puede, por decirlo así, aprender cosas de otras moléculas de agua. Si esto es así (y todo el rato estamos asumiendo que la memoria del agua existe, cosa que nadie ha demostrado nunca), la situación se queda como hasta ahora: en un vaso de la dilución 2C tenemos que el 0.01% del volumen es tintura madre, que el 1% del volumen es agua que estuvo en la dilución original y que se acuerda de la tintura madre (aunque ahora, al mezclar, puede que estas moléculas y las de la tintura madre estén muy separadas entre sí) y el resto, el 99%, es agua que, como mucho, podría acordarse de que estuvo en una dilución 2C.

Diluciones

Figura 1. Para intentar aclarar un poco todo este follón de números, represento aquí con dibujitos el experimento imaginado. Parto de un recipiente de tintura madre determinado al que le voy aplicando sucesivas diluciones. Como los números que se usan en homeopatía son gigantes, y la resolución de la pantalla de tu ordenador no da para más, en lugar de hacer cada paso disolviendo un vasito de mezcla en 99 de agua. Lo que he hecho es disolver un vasito de mezcla en un vasito de agua, para que se vea mejor. Si quisiéramos obtener un preparado 30C así, habría que hacer un total de (si no me he equivocado en las cuentas) unos 200 pasos como estos. En la figura podéis ver como después de cada paso va quedando menos proporción de la tintura madre, pero también menos proporción de agua que podría ser susceptible de acordarse de la presencia de la tintura madre.

Si damos otro paso en el proceso, para obtener una dilución 3C, tenemos que coger un vasito del preparado 2C, y diluirlo en otros 99 vasos de agua. En esta disolución, tenemos que 1/1.000.000 del volumen (0.0001%) está ocupado por tintura madre, 1/10.000 del volumen (0.01%) por agua de la primera disolución, agua que se acuerda de que estuvo en contacto con la tintura madre. También hay un 1/100 (1%) del volumen que es agua que estuvo en la dilución 2C, y se acuerda de su pasado. Por último, hay un 99% del volumen que es agua recién llegada y que acaba de aprender que está en contacto con todo eso de la frase anterior: este volumen de agua se puede acordar sólo de estar en una dilución 3C.

Supongo que ya veis a dónde nos dirigimos. Si queremos tomar nuestro preparado 3C, y conseguir uno 30C, que es lo habitual, tenemos que repetir el proceso anterior otras 27 veces, con el resultado que os estaréis imaginando. Cuánto más diluímos nuestro preparado homeopático, menos cantidad de la tintura madre hay, pero también hay cada vez menos cantidad de agua que pueda recordar que alguna vez estuvo en una disolución junto con la tintura madre (ver Figura 1). Así, cuando llegamos a la disolución en la que lo más probable es que no haya ni una sola molécula de la tintura madre (que es más o menos la dilución 12C, y aún quedarían otras 18 diluciones para llegar a 30C), aún podemos esperar encontrar alguna moléula del agua que utilizamos en la primera disolución, algunos cientos de moléculas que participaron en la segunda, y así sucesivamente. Obviamente, cuando llegamos al extremo de una disolución 30C, ya no es que no queden moléculas (ni una) de la tintura madre, ¡sino que no quedan moléculas que haya estado razonablemente cerca de la tintura madre y que se pudieran acordar de ella!

¿Qué pasa con la segunda hipótesis? Pues pasa que la cosa tiene menos sentido aún. Si en lugar de como hemos hecho hasta ahora, suponemos que el agua tiene memoria y se la puede pasar a sus moléculas vecinas. ¿Qué sentido tiene andar haciendo rituales de preparación ni mandangas? Si el agua se acuerda de lo que ha tenido cerca, pero también de lo que agua de otras partes del mundo ha tenido cerca de sí (y se acuerda porque está o ha estado en contacto con agua de otros lugares). ¡Todo el agua de todo el planeta se acuerda de todas las sutancias de todo el planeta! Y esto, obviamente, es un sinsentido, uno más de los sinsentidos de toda esta hipótesis de la memoria del agua y la homeopatía.

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