The Túzaro

Antifascismo y ateísmo (o la tontería de “los extremos se tocan”)

Posted in Cosas mías by thetuzaro on 18 septiembre 2009

Durante estos días se está celebrando en Madrid el jucio contra Josué Estébanez, al que se le juzga por apuñalar a Carlos Palomino en el Metro de Madrid. La historia es de sobra conocida por todos (y el que no la conozca, que busque un poco, pero en resumen, uno,  que es neonazi, le pega una puñalada a otro que es antineonazi) y viene a cuento, y la traigo aquí,  porque en estos días, en las noticias que se pueden leer sobre el tema en la edición de Internet de los periódicos, si se fija uno en los comentarios de los lectores, se puede leer uno de los lugares comunes más estúpidos de la colección que suele soltar la gente. Se trata del famoso argumento de “los extremismos son malos”, “los extremos se tocan” o “ser radical es malo per se“.

Pues a mí me parece que tal argumento es una tontería. O dicho de otra manera: no se cumple de manera general. En el caso que comentaba antes, el del asesinato de Carlos Palomino, el argumento suele aparecer de la siguiente manera: “A Carlos Palomino le asesinó un fascista, pero él era antifascista, y los unos y los otros son radicales, luego son malos, luego él se lo buscó por su ideología”. ¿Un antifascista es malo por ser radical y firme en sus convicciones? ¿La virtud está en la moderación? ¿Cuál es la moderación en este caso? A poco que se recuerde la historia del Siglo XX, se puede concluir que cualquier persona más o menos cabal hoy en día debería ser antifascista. No tiene sentido decir que, porque uno se oponga al fascismo, y lo haga con vehemencia, es tan nocivo y peligroso como la ideología que pretende combatir. Puestos a decir tal bobada, se podrían equiparar los combatientes del bando aliado de la guerra mundial a los del bando fascista. Los que liberaron los campos de concentración nazis, como eran antinazis, y encima tan radicales como para liarse a tortas, pues entonces son tan malos como los propios nazis. ¿Cuál es el virtuoso término medio en este caso? ¿Ser sólo un pelín nazi? ¿Ser neutral significaría tolerar las burradas de los campos de concentración? ¿Hay que eliminar los homenajes a los combatientes que liberaron a Europa del fascimo porque, al fin y al cabo, como eran antifascistas eran igual de malos?

Una discusión parecida se puede tener con respecto a la religión. Por un lado tendríamos a uno señores redicales en sus posturas: los integristas religiosos. Por otro lado, supuestamente, estarían los integristas del otro lado: los ateos. Y los ateos son tan malos como los integristas religiosos porque son radicales en sus posturas. Pero, digo yo, ¿cómo se puede ser ateo moderado? Porque religioso moderado parece que sí se puede, de esos hay muchos: basta con ver la estadísticas de religiosidad en España y comprobar la cantidad de Católicos No Practicantes (¿que qué es eso?, yo os lo digo: Católicos De Boquilla). Pues aquí estamos en las mismas: a los integristas religiosos parece que todo el mundo los considera malos, sobre todo a los musulmanes después de tanto atentado y tanto rollo. Pero, ¿a los ateos radicales también? Entonces, ¿qué hay que hacer? ¿Cuál es, en este caso, el virtuoso término medio? ¿Creer en Dios poquito? ¿Decir como un bobo “yo me quedo en un sano agnosticismo”? Que, por cierto, esto del agnosticismo tiene tela; se puede interpretar de varias maneras: por ejemplo, “no creo en Dios hasta que no lo vea en persona” (así que es usted ateo, porque no se le va a aparecer, me temo); o también “como no se puede demostrar que exista o que no, hay que aceptar que ambas opciones son probables y posibles” (o, dicho de otra manera: “a mí no me pregunten, que soy gallineja y a las doce dicen misa”).

En resumidas cuentas, que decir tal tontería como “todos los extermos son malos” es una tontería y una barbaridad. Que ser pacifista radical o demócrata extremo no es malo. Que tal argumento no es sino una manera de no tener que mojarse por nada.

Y nada más por hoy amiguitos.

2 comentarios

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  1. Jorge Matías Gómez said, on 29 septiembre 2009 at 21:42

    La cuestión es otra: nadie está juzgando la ideología de la víctima, joder. Se está juzgando a un tío por cargarse a otro, por motivos ideológicos, vale, pero se está juzgando a un tío por asesinato. Es lo que parecen olvidar algunos gilipollas. Aquí hay un asesino y una víctima, que era antifascista, pero en éste caso daría igual que fuera cualquier otra cosa.
    Si el tipo se hubiera cargado a un negro, dirían que el negro era demasiado pronegro. En fin…

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  2. neuronita said, on 30 septiembre 2009 at 6:05

    hola!

    ¿como has estado? espero que muy bién ;D

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