The Túzaro

Yo, y mis extraños problemas

Posted in Cosas mías by thetuzaro on 7 noviembre 2009

Empiezo a escribir esta entrada mientras escucho la música que me ponen los de la Atención al Cliente de Vodafone con la intención de hacerme más amena la espera, aunque consiguen sacar de los nervios al más pintado. Estoy tratando de comunicarme con ellos para ver si he sido capaz de que mi tarjeta prepago se identifique correctamente. Como muchos de vosotros sabéis, las tarjetas prepago que no estén identificadas el lunes, dejarán, por ley, de funcionar, aunque se podrán recuperar en los siguientes seis meses. A partir de entonces quedarán perdidas definitivamente. Yo, que tengo una de estas tarjetas me he visto en la obligación de acercarme a una tienda de Vodafone e identificarme. Y, cómo no, me pasaron cosas raras.

En la tienda

Entré con Elena, a la que atendieron primero y que hizo todo fenomenal, sin ningún problema. Pero luego llegué yo, y conmigo empezó la risa. Me encuentro con que, al comprobar mis datos, la chica de la tienda (que, por cierto, estaba más pendiente de mirar en el ordenador fotos de una fiesta y de hacerse muecas y carantoñas con un chaval a través del escaparate que de atendernos) me dice que mi teléfono no es mío. Es decir: que en los datos de mi tarjeta SIM aparecía cómo cliente, pero que el comprador de la tarjeta era otra persona, y que no se podía hacer nada.

Sorprendido, le dije que a lo mejor la persona que aparecía como compradora era mi madre, que fue quien me regalo mi primer móvil. No era. Como no me lo podía creer, le dije a la chica de la tienda que a mí me llegaban religiosamente cartas a mi casa con mi dirección y que, por tanto, debería ser el titular. Eso no se lo creyó ella. Como es una tarjeta de prepago no me mandan cartas a casa, punto. Por fin se le ocurre a Elena la brillante idea de preguntar a la chica si nos puede decir el nombre (sin apellidos) de la titular, y aparece el personaje misterios de la historia: Ángela.

Imagínese el lector por un momento que Elena estuviera con la mosca detrás de la oreja de que yo se la estaba pegando con alguna conocida mía, del trabajo o de donde sea, y ese nombre aparece. El embrollo hubiera sido ya mayúsculo. Afortunadamente, como Elena sabe que no tengo ojos nada más que para ella, y como no conocemos a ninguna Ángela, no hubo conato de divorcio. Eso sí, el misterio sigue siendo igual de gordo: mi línea telefónica no es mía, sino de una persona que se llama Ángela, y que no sabemos quién puede ser.

La chica de la tienda, en un alarde de profesionalidad que casi me hace perder los nervios, se me queda mirando a los ojos golpeando el mostrador con un bolígrafo: “aquí pone que no eres el titular”. Silencio. Lo rompo preguntando qué solución me proponen, si es que me proponen alguna, o sólo me aconsejan que pierda mi línea de teléfono. Me dicen en la tienda que no me preocupe, puesto que la línea ya está identificada, así que no la voy a perder, y que si quiero aparecer como titular, ellos no me pueden ayudar. No, no, imposible, nosotros no podemos hacer eso ni de broma: debe usted llamar al servicio de Atención al Cliente para que cambian la titularidad.

Con esa información nos vamos a tomar una cerveza, mientras pensamos en quién puede ser Ángela, y en que si me da por hacer atentados con mi móvil, le echarían la culpa a ella. Elena, sugiere que Ángela podría ser la vendedora a la que mi madre le compró el móvil. Tiene mucho sentido: en aquellos tiempos no era obligatorio identificar el móvil, esta chica se ponía en todos los que vendía y a ganar puntos como buena clienta.

Con Atención al Cliente

Al cabo de un rato me decido a llamar a Atención al Cliente, donde, tras un buen rato explicando mi extraña situación y escuchando la musiquita del anuncio de la tele la operadora me da la solución: “Hemos verificado los datos y entendemos su problema. Para solucionarlo, sólo tiene que ir a una Tienda Vodafone, puesto que ellos son los únicos que pueden realizar el cambio de titularidad y nosotros por teléfono no”. Perfecto, estoy atrapado. Los de la tienda me dicen que no, que no, que ni de broma pueden ayudarme y que llame a los del teléfono. Los del teléfono que no, que no, que ni de broma pueden ayudarme y que vaya a una tienda. La chica del teléfono, muy amablemente, me dice que son los de la tienda los únicos que pueden hacer ese cambio, y me insinúa que les diga que, si no saben hacerlo, que llamen al Servicio de Atención al Distribuidor.

Y en esa situación me quedé: supuestamente, no iba a perder mi línea porque ya está identificada, pero no puedo ser el titular. Unos días más tarde fui a una tienda diferente a contarle toda mi peripecia a la chica que atendía. Me miraba a los ojos sin mover ni una pestaña y, cuando terminé, me dio la sensación de que no había entendido nada. Le pregunté: “no sé si me estoy explicando…”. Ella se encogió de hombros y me dijo: “y qué más da que no seas el titular: yo te identifico a ti y punto”. Dicho y hecho: se fue al ordenador, comprobó mis datos y me dio un recibo demostrando que yo ya me había identificado. ¡Así de fácil! No obstante me recomendó que llamara a Atención al Cliente de nuevo y me asegurara de que era suficiente con lo que ella había hecho… y en eso estaba.

3 comentarios

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  1. Jorge Matías Gómez said, on 8 noviembre 2009 at 22:40

    Ja ja ja, joder, a mí me pasó algo parecido con movistar, llamaba y me mandaban a la tienda… de la tienda al teléfono y del teléfono a la tienda.

    Es surrealista, desde luego.

    Por cierto, ¿Y esa tal Ángela? ejem.

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  2. Off the record said, on 28 noviembre 2009 at 1:28

    Tu blog me resulta agradable de leer, en serio. Hay tantos sobre temas tan escabrosos y separatistas como puedan ser las ideologías o cosas así, que es muy agradable encontrarte de repente con algo que trate sobre temas cotidianos, pero no por ello menos importantes. Porque seamos sinceros, muchos no tendrán ni idea de lo que está pasando en el pueblo de al lado, y otros tantos lo saben pero no les interesa, en cambio a todos nos hierve la sangre cuando nos tienen horas al teléfono para al final dejarnos como estábamos o peor. Pues eso, saluditos!

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    • thetuzaro said, on 28 noviembre 2009 at 13:33

      Me alegro de que te guste. Espero verte por aquí de nuevo.

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