The Túzaro

Los eruditos

Posted in Lecturas y reflexiones by thetuzaro on 10 diciembre 2009

Ya estoy terminando el libro del que os hablaba el otro día, Imposturas Intelectuales, de Alan Sokal y Jean Bricmont. Mientras lo voy terminando, me da tiempo para reflexionar sobre algunas cuestiones que siempre me han dado vueltas en la cabeza. ¿Me gustaría ser un intelectual, escribir libros con sesudos estudios perfectamente documentados y ser admirado por mi sabiduría? Bueno, pues sí, no lo puedo negar. ¿Escribo bien? Bueno, soy más o menos capaz de escribir algo y que la gente entienda lo que quiero decir, la mayor parte de las veces. Al menos practico de vez en cuando, aunque sea escribiendo en este blog. Pero cuando leo libros como éste que tengo entre manos estos días, me da la sensación de que no estaría a la altura ni de coña.  Me explico.

Cuando leo un ensayo, me sorprende lo vasto de los conocimientos de los que suelen hacer gala los autores. Por lo general ese tipo de libros son fruto de varios años de investigación y documentación. A veces me he planteado si sería capaz de escribir un libro sobre mi especialidad, o al menos sobre mi campo. Está bien, estoy escribiendo uno, mi tesis doctoral, pero no me refería a algo tan técnico, sino a algo más divulgativo. ¿Me atrevería a escribir algo por el estilo? No, no lo creo. Tendría un miedo atroz a que, según saliera mi gran obra publicada, llegara un tío más listo que yo y me dijera: a”Ah, no tienes ni puta idea. Esto en realidad es así”. (Para más señas, me imagino este personaje como un joven deportista y cristiano que de pequeño iba  a campamentos). Es algo parecido a eso sobre lo que solíamos bromear lo amiguetes en Baños de Montemayor, el pueblo de mis padres, donde siempre he veraneado. Cuando organizábamos algún juego o alguna competición por las fiestas, sabíamos que, fuera lo que fuera lo que se nos había ocurrido, se apuntarían unos pocos chavales del pueblo, y luego llegarían los de Club Profesional del Deporte X, que casualmente estarían de vacaciones en el pueblo de al lado, y arrasarían.

Claro, que en el caso del libro de divulgación, yo no he invertido los años de investigación de los que hablaba hace un rato. Estoy hablando de lo que pasaría si me pusiera manos a la obra ahora mismo. Quizá sea sólo una cuestión de inseguridad. Recuerdo en primero de carrera, que tenía un profesor de alguna asignatura de matemáticas (y que no recuerdo ahora cómo se llamaba… ¿era J. L. Torrea?) al que, un día, le preguntamos una obviedad, sobre cuál de entre dos números negativos era más pequeño. Era una obviedad, pero esa obviedad nos había costado un grave discusión con la profesora de química (sobre la que me voy a reservar mi opinión para que no me metan en la cárcel). Era algo así como que ella decía que -5×10^3 era mayor que -3×10^3 porque “era más negativo”. Evidentemente esta mujer estaba comparado los valores absolutos, pero no parecía darse cuenta de lo que estaba diciendo (y, de paso, hacía gala de su manía persecutoria que le llevaba a pensar que todos los jóvenes éramos sus enemigos… cosa que, por otra parte, no estaba lejos de la verdad).

Hartos de discutir con ella, el delegado de clase y algún otro fueron a preguntar al profe de cálculo, que, sorprendido, nos daba la razón. Pero no podía decir “esta profe vuestra no tiene ni puta idea”, sino que, diplomáticamente, nos trataba de decir que los profes de ciencias “nunca están del todo seguros de lo que dicen y a veces meten la pata”. Nos confesó la envidia que le despertaban los políticos, cuando salían en la tele y decían algo frente a los micrófonos. Y lo decían con total aplomo y total confianza en que estaban diciendo la verdad… a pesar de que, posiblemente, sabía perfectamente que estaban diciendo tonterías. “Yo no puedo hacer eso, si no no estoy seguro de algo dudo y titubeo”.

Quizá sea ése el puntito que me falta para llegar a ser tertuliano (ah, que he empezado hablando de ser ensayista; tertuliano es otro sueño que tengo: me levanto por la mañana, escribo mi columnita para el ABC, y luego a la tertulia de La Tarde con Cristina). No tengo ni idea de lo que hablo, pero lo digo con aplomo y la gente piensa que sé mucho. Así de fácil. ¿Así de fácil? Bueno, parece que parar bastante gente (que en el fondo vive del cuento) es así. ¿Lo será para mí algún día?

Tagged with: , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: