The Túzaro

El sueño de la electricidad prepago

Posted in Sueños, Uncategorized by thetuzaro on 6 marzo 2011

Hace bastante tiempo que no escribía ninguno de mis sueños, y la principal razón era que nunca tenía un recuerdo suficientemente claro de un sueño suficientemente largo como para poder escribirlo. Esta semana ha cambiado mi suerte y, como Alfonso va a cerrar por derribo el MMAMM, que era donde los solía publicar, voy a contarlo aquí.  Se trata del sueño de la electricidad prepago.

Antes de empezar, es importante que sepáis que el piso en el que vivimos actualmente en el Reino Unido no tiene un contador de energía eléctrica como los que estamos acostumbrados en España. Es decir, no tengo un aparatito que indique cuánta energía he consumido, y que un operario de la compañía eléctrica lea para mandarme periódicamente la factura correspondiente. En nuestro caso, el aparatito indica cuánta energía eléctrica, en libras, nos queda para gastar. Es decir, que la pagamos por adelantado, como el saldo de los teléfonos móviles. Para recargar nuestra reserva de energía, tenemos que ir a un supermercado con una especie de llave electrónica, que es una pieza longitudinal de plástico con un chip en la punta, y comprar electricidad. En el supermercado introducen en la llave la información de cuánta electricidad hemos comprado, después nosotros introducimos la llave en el contador de la luz, y se nos actualiza el saldo. Aunque parezca mentira, aún no he empezado a contar el sueño: esto es real.

Soñaba yo el otro día que caminaba de noche, por alguna calle de Alcalá, buscando un bar. En mi mano la dichosa llavecita de la luz y un papelito con una dirección. Mi misión era simple: tenía que aprovechar un viaje a España para hacerle un favor a alguien y llevarle electricidad al dueño de un bar, que también tenía sistema eléctrico prepago, el pobre, y que no encontraba dónde recargarlo en España. Desgraciadamente no recuerdo el nombre del bar, pero teniendo en cuenta cómo suelen ser los sueños, seguro que era alguna chorrada de tomo y lomo.

Por fin llegué a la dirección del bar y, al entrar, me sale al paso una mujer latinoamericana que trabajaba allí. Le explico, “mira, que traigo la llave con la luz que me encargaron”. Pero la mujer me mira con cara de estar pensando “¿quién es este marciano y qué me está contando de una ‘llave de luz’?”. “Aquí no tenemos electricidad prepago, tenemos un contador normal y corriente”, me confirma. Cuando le pregunto si no es ése, acaso, el bar X, me dice que no, que el bar X está justo en la acera de enfrente. Así que hacia allí me dirijo y me encuentro un bar vacío, en el que el camarero estaba solo en la barra, con la clásica vestimenta de camarero español: pantalón negro y camisa blanca. Por la puerta de la cocina se podía ver a la cocinera, que se asomaba para dar palique al camarero.

Afortunadamente, este hombre sí sabía de lo que le estaba hablando. De hecho me estaba esperando impaciente: sólo gente que viniera del Reino Unido podía llevarle electricidad, con lo que para él era un bien escasísimo. Antes de recargar su contador, decidimos que lo mejor era saldar las deudas puesto que yo había pagado la recarga, que ascendía a 35 libras de luz y luego 12 libras más que ahora mismo no recuerdo por qué eran, pero debían ser algún impuesto o algo. Se dirige el camarero a la caja, y empieza a sacar billetes y… no tiene suficiente dinero en metálico. Así, me dice: “mira, no tengo suficiente dinero en metálico para pagarte ahora, pero hacemos una cosa: te doy todo este dinero que tengo en la caja, y las 12 libras que faltan te las pago en filetes de lomo”. Ipso facto, me da un plato con una pechuga de pollo entera a la plancha, diciéndome: “aquí tienes un trozo de lomo. De aquí se sacan doce filetes, con lo que la deuda está saldada”. A mí, en principio no me parece mal, pero como tengo hambre, me meto la pechuga entera en la boca y me doy cuenta de lo pequeña que es realmente: “ya me ha tangado este cabrón, de puta madre”, pienso para mis adentros.

El siguiente paso era recargar su contador de la luz, que estaba situado en la pared trasera del bar, junto a una carretera. Allí, a la luz azulada y tenue de una farola, abre el camarero el cajetín e introduce la llave en el contador, con tan mala suerte que la llave no encaja bien, y a base de hacer el animal para meterla, acaba partiéndola. Otra alegría más para mí, que no solo pierdo dinero por hacerle el favor a este tipo, sino que además rompe la llave de la luz, con lo que vete tú a saber si podré recargar yo mi propio contador en el futuro. Y lo que es peor: ahora me mudo de casa y en la agencia no me van a devolver parte de la fianza por culpa de este desgraciado.

Muchos de los sueños que he publicado antes acaban conmigo tomando una cerveza en algún bar, pero en este caso no fue así. No me podía quedar más tiempo a hacerle negocio a este tipo, que bastantes pérdidas me habia causado ya. Vamos, que no me hubiera quedado ni aunque me invitara él.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: