The Túzaro

¿Merece la pena estudiar?

Posted in Éste y sus cosas, Éste y sus teorías, Columnas, Uncategorized by thetuzaro on 14 enero 2012

Es lugar común entre los españoles que tenemos estudios superiores, sobre todo durante los años en los que se hinchaba la burbuja inmobiliaria, quejarnos de que tener estudios en España no te favorece, o incluso te penaliza, a la hora de encontrar trabajo. Que mejor nos iría si no hubierámos terminado la carrera, no mencionemos ya hacer una tesis doctoral, y nos hubiéramos puesto a currar en otra cosa. Que estábamos o bien sin cobrar un duro, o bien con becas mierderas mientras conocidos que no habían estudiado se paseaban en sus cochazos.

Figura 1. ¿Es la cosa tan así, en realidad?

Relacionado con todo esto, hace unos meses circulaba por la red la foto que podéis ver en la Figura 1, tomada en alguna de las manifestaciones relacionadas con lo que se ha venido a llamar Movimiento 15M. Como veis, el mensaje es también pesimista con respecto a la situación de la gente que estudia una carrera en la universidad: si estudias te tendrás que ir, que aquí no hay lugar para ti. Por supuesto que los debates que se generaron en la red social tenían el mismo color.

Todo esto tenía cierto sentido en un país que aparentemente caminaba a golpe de turismo y ladrillo pero, ¿cuánto de cierto había en todas esas quejas? ¿Están justificados nuestros llantos? ¿Tan mala es la situación laboral de los graduados como para que nos pongamos así? Y lo que quizá sea lo más importante: ¿realmente queríamos que los niños y jóvenes de nuestro entorno captaran el mensaje de que estudiar es malo?

Hace poco tuve la oportunidad de hablar con un chaval que no estaba muy convencido de que estudiar más allá de lo obligatorio (como mucho) le fuera a servir para algo (la adolescencia es así, ya sabéis). Se me ocurrió echarle un vistazo a la página del Instituto Nacional de Estadística para ver cuál era la tasa de paro según el nivel de estudios de la gente en España y así tratar de convencerle de que estudiar era bueno desde el punto de vista de la inserción laboral. Los datos que encontré los podéis ver en la Figura 2.

Figura 2. Tasa de paro para los años 2005-2010 según el nivel de estudios alcanzado. Fuente: INE.

Como veis, para todo el mundo la cosa se empezó a poner bastante complicada en partir del 2008. Para todos los grupos, tanto los muy educados como los poco, la tasa de paro se multiplicó por un factor 2 ó 3 entre 2005 y 2010. Lo interesante, y lo que utilicé para tratar de convencer el chaval que os decía antes, es que durante todo ese periodo se ve cómo la tasa de paro es siempre mayor cuanto menor es el nivel de estudios. Así, para 2010, la tasa de paro entre la población analfabeta era del 45%, mientras que bajaba al 30% para personas que terminaron la educación primaria y seguía bajando hasta el 10% para gente que hubiera estudiado una carrera. Más aún: ¡la tasa de paro para los doctores era sólo del 3% durante 2010! Este orden se mantiene prácticamente inalterable en todo el periodo 2005-2010.

La conclusión, a la vista de estos datos, parece clara: en España, las probabilidades de estar parado son mayores cuanto menores son tus estudios. Que quede bien claro, niños que leéis esto: estudiad, porque cuando terminéis vuestros estudios será más probable que trabajéis (eso por no hablar de la importancia de tener un bagaje intelectual suficiente y del placer de descubrir cosas y todo eso tan intangible).

Pero, entonces, ¿es que los que estudiamos somo unos quejicas? ¿No teníamos motivos para quejarnos? ¿Somos unos niñatos llorones? Bueno… por una parte está claro que sí, a la vista de estos datos, aunque habría que hacer una serie de comentarios sobre ellos, y tomarlos con cierta cautela. Para empezar, con los datos que enseño más arriba no se puede sacar ninguna conclusión sobre qué pasa con los estudiantes hasta que llegan a esos niveles de educación. Por ejemplo, muchos estudiantes universitarios españoles no trabajan, o al menos no trabajan a tiempo completo. Durante ese tiempo no están ganando dinero, mientras que sus colegas sin estudios sí (aquellos que tengan trabajo, claro). Si encima el estudiante decide hacer una tesis doctoral, como mucho tendrá una beca de unos mil euros al mes, que sólo le contabilizará para el paro y para su jubilación durante los últimos dos de los cuatro años de duración de la misma. Es decir, que para cuando el estudiante llega al nivel de formación en el que, en plena crisis, sólo hay un 3% de paro, ha tenido que estar unos diez años ganando cero o muy poco dinero, y en condiciones precarias, claro.

Por otro lado, también hay que señalar que los datos de arriba tampoco dicen nada sobre qué tipo de trabajo están desempeñando los diferentes grupos, y si, de verdad, era necesario emplear tiempo, dinero (parte de él público, no olvidemos) y esfuerzo en esa educación que, posiblemente, no sea necesaria para su trabajo. Es decir, que el paro entre los doctores es bajo, pero igual una buena parte de ellos están haciendo un tabajo para el que no hace falta ser doctor. Lo mismo para los licenciados y para los demás grupos.

De hecho, ésta puede ser una manera de explicar, al menos en parte, el porqué de la tendencia de la tasa de paro a bajar según aumenta el nivel de estudios. Los doctores pueden hacer el trabajo para el que hace falta ser doctor, pero también el del licenciado, el del que tiene la ESO y así sucesivamente. En cambio, los analfabetos sólo pueden hacer el trabajo de su nivel educativo y no el de los niveles superiores. Dicho de otra manera: a mayores estudios, más categorías en las que puedes participar.

Por último, y con respecto al derecho a quejarse. Poniéndome utópico, e invocando esa solidaridad obrera que creo, por otra parte, inexistente (ya hablo de eso otro día): a pesar de que quejarse de lo mal que le van las cosas a uno sin mirar qué tal le va al de al lado sea deporte nacional, lo suyo sería que, puestos a quejarnos, todos peleáramos por mejorar las condiciones laborales y por disminuir la tasa de paro de todos los grupos, no sólo del nuestro, prestando especial atención a los grupos más desfavorecidos, ¿no?

Actualización del 26/01/2012:

Leo en Público algunos de los datos que me faltaban cuando escribí este articulo: uno de cada cuatro jovenes trabaja en algo que no requiere una titulación tan alta como la que tiene. La fuente que citan es un estudio del Instituto Internacional de Estudios sobre la Familia, The Family Watch, que se puede ver aquí.

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