The Túzaro

Sobre la homeopatía y la memoria del agua

Posted in Éste y sus cosas, Éste y sus teorías, Lecturas y reflexiones by thetuzaro on 24 febrero 2013

Hace un par de días, en eldiario.es, que es uno de los periódicos online que surgieron cuando Público dejó de editarse en papel, publicaron un artículo, que había sido publicado originalmente en Materia, sobre los riesgos de la homeopatía. El artículo generó entre los lectores el mismo aburrido debate de siempre, con los mismos argumentos prohomeopatía de siempre (que tanto lastre suponen en mi opinión para esa izquierda que se supone que lee ese periódico) que se resumen, así a lo bruto, en esta frase: como las grandes empresas farmacéuticas son unas buitres sin compasión, todo lo que no fabriquen ellas es bueno. El caso es que leyendo me di cuenta de que hay algo que normalmente no se aborda cuando se discute de homeopatía y su funcionamiento.

Para el que no lo sepa, la homeopatía es una pseudomedicina que se basa, en líneas muy generales, en dos principios. Primero, lo similiar cura lo similar, de modo que para curar la enfermedad que sea, y que se manifiesta en, digamos, unas fiebres, lo mejor son sustancias que produzcan esos mismos síntomas o parecidos. A estas sustancias se les suele llamar tinturas madre. Segundo, cuanto más diluído, normalmente en agua, esté el producto que utilizamos, mayor es su efecto. Es habitual encontrarse con preparados homeopáticos que tienen dilución 30C, que significa que hay una parte de tintura madre por cada 1.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000 partes de agua (sí, un uno seguido de sesenta ceros). Este líquido tan diluído, se administra tal cual, o en forma de píldoras: coges una pastilla de sacarosa, le echas una gotita de tu preparado, y ya tienes la píldora hecha. Como una dilución tan exagerada significa, básicamente, que en tu pastillita o jarabe de homeopatía no hay nada de tintura madre, los promotores de esta práctica suelen decir que, aunque es así, y lo que te tomas es ya sólo agua o azúcar, sin una sola molécula de la tintura madre, el agua del preparado se acuerda de que la tintura madre estuvo alguna vez allí, y el efecto es el deseado. Por supuesto, la supuesta memoria del agua no se ha demostrado nunca, ni tampoco que la homeopatía tenga un efecto más allá del placebo. Esto es así. Pero es que, además, hay un problema sobre esta hipótesis de la memoria del agua que no se suele abordar. Me voy a permitir la frivolidad de preguntarme: si suponemos que la memoria del agua existe (que no existe), ¿gana algo más de sentido todo esto de la homeopatía?

Normalmente, cuando se habla de la memoria del agua, lo que el lector se imagina es que se coge una cantidad de agua, se ponen las moléculas de la tintura madre que sea, y luego se quitan y el agua se acuerda de que estuvieron allí. Sin embargo, el proceso por el que se fabrican estos preparados es diferente y está perfectamente descrito en mucho sitios de internet. Miremos ese proceso, no desde el punto de vista de la presencia o no de moléculas de la tintura madre, sino desde el punto de vista la memoria del agua: ¿de qué se puede acordar el agua de tu preparado homeopático?

Supongamos que tenemos un vasito de nuestra tintura madre y lo mezclamos con 99 vasitos de agua. Así, tendríamos una dilución 1C. Si suponemos que la memoria del agua existe, podemos suponer que el agua de estos 99 vasitos se acordará para siempre de que estuvo en contacto con la tintura madre en una dilución 1C (y suponemos que no se acordará de nada más, claro). Tomemos ahora un vasito  de esta dilución 1C y mezclémoslo con 99 vasitos de agua: hemos obtenido una dilución 2C. Tanto la tintura madre, como el agua que se acuerda de haber estado en contacto con ella, están disueltas ahora en más agua de modo que si cogemos un vasito de esta dilución 2C, podemos esperar que 1/10.000 del volumen (el 0.01%) sea tintura madre y 1/100 (el 1%) sea agua de la que estuvo originalmente en contacto con la tintura madre en la primera dilución. El resto (99% del volumen) es agua nueva, que no se acuerda de nada: agua recién formateada.

Ahora podemos pensar en dos hipótesis. La primera es que la memoria del agua no se transmite, es decir, el agua puede acordarse de aquello con lo que estuvo en contacto, pero no puede, por decirlo así, aprender cosas de otras moléculas de agua. Si esto es así (y todo el rato estamos asumiendo que la memoria del agua existe, cosa que nadie ha demostrado nunca), la situación se queda como hasta ahora: en un vaso de la dilución 2C tenemos que el 0.01% del volumen es tintura madre, que el 1% del volumen es agua que estuvo en la dilución original y que se acuerda de la tintura madre (aunque ahora, al mezclar, puede que estas moléculas y las de la tintura madre estén muy separadas entre sí) y el resto, el 99%, es agua que, como mucho, podría acordarse de que estuvo en una dilución 2C.

Diluciones

Figura 1. Para intentar aclarar un poco todo este follón de números, represento aquí con dibujitos el experimento imaginado. Parto de un recipiente de tintura madre determinado al que le voy aplicando sucesivas diluciones. Como los números que se usan en homeopatía son gigantes, y la resolución de la pantalla de tu ordenador no da para más, en lugar de hacer cada paso disolviendo un vasito de mezcla en 99 de agua. Lo que he hecho es disolver un vasito de mezcla en un vasito de agua, para que se vea mejor. Si quisiéramos obtener un preparado 30C así, habría que hacer un total de (si no me he equivocado en las cuentas) unos 200 pasos como estos. En la figura podéis ver como después de cada paso va quedando menos proporción de la tintura madre, pero también menos proporción de agua que podría ser susceptible de acordarse de la presencia de la tintura madre.

Si damos otro paso en el proceso, para obtener una dilución 3C, tenemos que coger un vasito del preparado 2C, y diluirlo en otros 99 vasos de agua. En esta disolución, tenemos que 1/1.000.000 del volumen (0.0001%) está ocupado por tintura madre, 1/10.000 del volumen (0.01%) por agua de la primera disolución, agua que se acuerda de que estuvo en contacto con la tintura madre. También hay un 1/100 (1%) del volumen que es agua que estuvo en la dilución 2C, y se acuerda de su pasado. Por último, hay un 99% del volumen que es agua recién llegada y que acaba de aprender que está en contacto con todo eso de la frase anterior: este volumen de agua se puede acordar sólo de estar en una dilución 3C.

Supongo que ya veis a dónde nos dirigimos. Si queremos tomar nuestro preparado 3C, y conseguir uno 30C, que es lo habitual, tenemos que repetir el proceso anterior otras 27 veces, con el resultado que os estaréis imaginando. Cuánto más diluímos nuestro preparado homeopático, menos cantidad de la tintura madre hay, pero también hay cada vez menos cantidad de agua que pueda recordar que alguna vez estuvo en una disolución junto con la tintura madre (ver Figura 1). Así, cuando llegamos a la disolución en la que lo más probable es que no haya ni una sola molécula de la tintura madre (que es más o menos la dilución 12C, y aún quedarían otras 18 diluciones para llegar a 30C), aún podemos esperar encontrar alguna moléula del agua que utilizamos en la primera disolución, algunos cientos de moléculas que participaron en la segunda, y así sucesivamente. Obviamente, cuando llegamos al extremo de una disolución 30C, ya no es que no queden moléculas (ni una) de la tintura madre, ¡sino que no quedan moléculas que haya estado razonablemente cerca de la tintura madre y que se pudieran acordar de ella!

¿Qué pasa con la segunda hipótesis? Pues pasa que la cosa tiene menos sentido aún. Si en lugar de como hemos hecho hasta ahora, suponemos que el agua tiene memoria y se la puede pasar a sus moléculas vecinas. ¿Qué sentido tiene andar haciendo rituales de preparación ni mandangas? Si el agua se acuerda de lo que ha tenido cerca, pero también de lo que agua de otras partes del mundo ha tenido cerca de sí (y se acuerda porque está o ha estado en contacto con agua de otros lugares). ¡Todo el agua de todo el planeta se acuerda de todas las sutancias de todo el planeta! Y esto, obviamente, es un sinsentido, uno más de los sinsentidos de toda esta hipótesis de la memoria del agua y la homeopatía.

Las fases de la Luna y la agricultura: por qué no me lo creo

Posted in Divulgación, Lecturas y reflexiones by thetuzaro on 7 febrero 2013

Mirar la Luna en una noche de verano, mientras se toma uno una cervecita, o lo que cada cual quiera, es una esas actividades relajantes que consiguen que carguemos las pilas después de la jornada laboral y que pensemos, aunque sea por un momento, que el mundo no está tan mal a pesar de todo. Si además la Luna está llena, ves su reflejo en el océano, y te encuentras en Gran Canaria en buena compañía ya ni te cuento lo placentero que resulta. Es normal que la Luna, con esa especie de cara que hacen las sombras de su superficie, con sus cambios de fase, haya encandilado a la humanidad desde que diéramos nuestros primeros pasos en el planeta, y que haya dado pie a la invención de mitos y leyendas. El acervo popular incorpora bastantes mitos sobre la influencia de la Luna en las personas como los hombres lobo y los rumores de que en Luna llena hay más partos, suicidios y crímenes. En los últimos años, y gracias a las redes sociales, he recibido varias veces un mensaje que contiene una de estas tradiciones: cómo utilizar las fases de la Luna para sembrar una planta de modo que se optimice su desarollo. Sin embargo, yo no me creo que esa influencia exista o, al menos, que sea como la pintan, y en esta entrada os voy a explicar por qué.

La influencia de la Luna en las cosechas según la cuentan

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Figura 1. Uno de los carteles explicativos que se pueden encontrar en internet del ciclo de la Luna y su supuesta influencia en las plantas. (Haz clic sobre la imagen para ampliarla y que se pueda leer).

Como suele ocurrir con muchas otras tradiciones, no hay un consenso claro sobre cuál es la supuesta influencia de la Luna en las cosechas. No obstante, en líneas generales la receta es la que se puede ver aquí, y que reproduzco en la Figura 1. Brevemente, la idea es que, puesto que la Luna es responsable de las mareas en los mares, y como las plantas tienen una savia, que transporta los nutrientes, y que es líquida, la Luna debe de influir también en la savia. Así que hay que sacar partido de los movimientos de la savia en el interior de la planta. Si uno quiere plantar tomates, tiene que hacerlo en luna llena (o, en algunas versiones de esta tradición, en cuarto creciente), que es cuando el satélite atrae más al agua, y la savia sube a los tomates. Si uno quiere plantar patatas, tiene que hacerlo en luna nueva (o, también, cuarto menguante, según dónde mire uno), que la Luna atrae menos, y la savia se va hacia abajo, hacia las patatas.

A primera vista, parece que la cosa tiene sentido, al fin y al cabo la savia es principalmente agua, y puede parecer conveniente que, si uno está cultivando tomates, intente que estén bien nutridos haiendo que la savia pase más tiempo en su entorno gracias a la atracción lunar. Sin embargo, si lo piensa uno con un poco más de detenimiento, esta teoría tiene varios fallos y plantea algunas cuestiones de difícil resolución. Antes de ocuparnos de estas cuestiones, tenemos que repasar cómo se producen las mareas y cuál es la influencia de la Luna en ellas, y también qué son las fases de la Luna, porque es en lo que se basa esta tradición que estamos comentando.

Las mareas: un resumen

Que nadie se asuste. No es necesario que os abrochéis los cinturones ni que recojáis a las criaturas, porque, aunque vamos a hablar de la Ley de la Gravitación Universal (más conocida popularmente como Ley de la Gravedad), lo vamos a hacer en un tono ligero para todos los públicos.

Como todos sabéis, la Tierra, este bello planeta en el que vivimos, forma parte del Sistema Solar, y se encuentra atrapado por el campo gravitatorio del Sol. “¿¡Qué!?”, me parece escuchar al fondo de la sala. Pues que el Sol atrae a la Tierra (y viceversa) de manera que esta última no puede salir disparada en línea recta, que es lo que quisiera, sino que da una vuelta al año alrededor del Sol. Del mismo modo, la Luna está atrapada en el campo gravitatorio de la Tierra, y da una vuela al planeta cada 27.3 días. En general, la atracción gravitatoria entre dos objetos es tanto más grande cuanto mayores sean las masas de estos objetos, y tanto más pequeña cuanto más lejos entre sí estén estos objetos. Concretamente, la fuerza de la gravedad disminuye con el cuadrado de la distancia. Esto significa que si separamos los objetos, de manera que la distancia entre ellos es el doble de la que era anteriormente, la fuerza gravitatoria entre ellos es la cuarta parte de la que era antes de separarlos.

Mareas solo luna

Figura 2. Efecto de la atracción gravitatoria de la Luna sobre el agua de la superficie de la Tierra.

No sólo la Tierra atrae a la Luna, sino que la Luna atrae a la Tierra con una fuerza de igual magnitud, pero de sentido opuesto. A esto se le conoce como Tercera Ley de Newton. La parte sólida de la Tierra es rígida y no es fácil de deformar por efecto de la atracción gravitatoria de la Luna (aunque algo sí se deforma, pero para el caso presente lo podemos despreciar).   Sin embargo, el agua de los océanos sí es fácil de deformar, como sabrá cualquiera que haya jugado con un globo lleno de agua. Puesto que, como hemos dicho más arriba, la Luna atrae con más fuerza al agua que tiene más cerca que a la que tiene más lejos de sí, el agua que cubre la superficie de la Tierra acaba teniendo una forma abombada, como la que he dibujado con regular éxito en la Figura 2. Es algo parecido a un balón de rugby que apuntara permenentemente hacia la Luna. Por supesto, la escala de la Figura 2 está exagerada para que la cosa se vea mejor. Cuando la Tiera gira sobre su eje una vez al día, también gira con respecto al balón de rugby. Para alguien que esté quieto a la orilla del mar es como si el balón de rugby acuático girara con respecto a él una vuelta completa al día (más o menos) y puede ver cómo el nivel del agua sube y baja un par de veces al día.

Las fases de la Luna

Fases

Figura 3. Diagrama de las fases de la Luna.

Ahora que hemos visto cómo se producen las mareas, que es uno de los ingredientes de la hipótesis agrícola que estoy criticando aquí, vamos a recordar (porque todo el mundo lo sabe, ¿verdad?) qué son y cómo se producen las fases de la Luna. La Luna no emite ninguna luz que podamos ver. Si somos capaces de admirarla en lo alto del firmamento es porque refleja parte de la luz del Sol que indice sobre ella. Desde nuestro punto de vista [1], el Sol y la Luna giran a nuestro alrededor a distintas velocidades, de modo que la Luna está a veces iluminada por delante (según la vemos nosotros), por detrás o por los lados, como intento explicar en la Figura 3 [2]. Así, se produce luna llena cuando la cara de la Luna que vemos desde la Tierra está totalmente iluminada por el Sol, luna nueva cuando el Sol ilumina la parte de atrás de la Luna, la que nunca vemos, y los cuartos creciente y menguante son las situaciones de transición entre las lunas llena y nueva, es decir, cuando el Sol ilumina a la Luna de lado. Este ciclo se repite con un periodo de 29.5 días.

Influencia de las fases de la Luna en las mareas: la distancia Tierra-Luna

Orbita eliptica

Figura 4. La órbita de la Luna alrededor de la Tierra tiene forma de elipse, como la de esta figura (que está muy exagerada). La Tierra ocupa uno de los focos de la elipse.

Ahora que tenemos los dos ingredientes principales, mareas y fases de la Luna, vamos a intentar ver qué influencia tienen las segundas sobre las primeras. Hemos dicho antes que la atracción de la gravedad es mayor cuanto más cerca entre sí están los objetos en cuestión. También sabemos que la orbita de la Luna alrededor de la Tierra es elíptica, con la Tierra ocupando uno de los focos de la elipse, como se ve en la Figura 4. Es decir, la distancia Tierra-Luna no es constante, y en el punto de máximo alejamiento, el apogeo, es un 12% mayor que en el de máximo acercamiento, el perigeo. ¿Puede ser que la Luna esté más cerca de la Tierra cuando hay luna llena y por eso haya mayor atracción? La repuesta es, en general, que no, como veremos ahora.

El avispado lector se habrá dado cuenta de que he dado dos cifras diferentes para los ciclos lunares: 27.3 y 29.5 días. La primera de estas cifras se conoce como periodo sidéreo. La cuestión es que queremos medir cuánto tarda la Luna en dar una vuelta a la Tierra, pero como la Tierra está a su vez girando, tenemos que buscarnos alguna referencia externa. Cuando hablamos de ciclo sidéreo estamos tomando como referencia las estrellas que, a estos efectos, se consideran fijas y muy lejanas: la Luna tarda 27.3 días en retornar al mismo punto con respecto a las estrellas, al escenario del fondo. Para la segunda cifra, el punto de referencia es el Sol, de modo que 29.5 días es el tiempo que tarda la Luna en cubrir todas sus fases y volver al punto inicial con respecto al Sol: es el periódo sinódico (y es el periodo que he dibujado en la Figura 3).

Ciclos sidereo y sinodico

Figura 5. Diferencia entre los ciclos sidéreo (con respecto a las estrellas) y sinódico (con respecto al Sol) de la Luna. El ciclo sidéreo es más corto, lo que implica que la distancia Tierra-Luna cuando hay Luna llena no es siempre la misma.

Vamos a hacer un pequeño experimento mental, ayudados de la Figura 5, para ver por qué la Luna llena y la mínima distancia Tierra-Luna, el perigeo, no suelen coincidir. Supongamos que la luna llena coincide con el perigeo (punto 1 de la figura). Dejemos que el tiempo corra casi un mes y veremos como la Tierra se mueve alrededor del Sol,la Luna alrededor de la Tierra, y 27.3 días después, la Luna está de nuevo en el mismo punto con respecto a la Tierra y las estrellas fijas: la Luna ya ha dado una vuelta completa a la Tierra y se encuentra de nuevo en el perigeo. Sin embargo, quedan aún 2.2 días para la luna llena: ya no coinciden perigeo y plenilunio. Si dejamos correr otro mes, el perigeo será 4.4 días antes de la luna llena, y así sucesivamente hasta que, después de 12 ciclos más o menos (algo menos de un año), la luna llena y el perigeo vuelven a coincidir. De modo que es incorrecto que la luna llena sea el momento en el que más cerca entre sí están la Luna y la Tierra y que la atracción gravitatoria entre ambas sea mayor.

Entonces, ¿las fases de la Luna no influyen nada en las mareas?

Mareas sol y luna

Figura 6. Efecto de la atracción gravitatoria de la Luna y el Sol sobre el agua de la superficie de la Tierra.

Aunque con lo que he contado hasta ahora parezca que no, la respuesta es sí tienen relación, y vais a entender cómo es posible con un as que me he guardado en la manga al principio. Os he dicho que las mareas están producidas por la atracción gravitatoria entre la Tierra y la Luna. Esto verdad, pero no es toda la verdad. Las mareas están también afectadas por la acción gravitatoria del Sol salvo que, debido a la gran distancia entre el Sol y la Tierra (150.000.000 Km más o menos) este efecto es mucho menor que el producido por la Luna. El efecto del Sol en las mareas, visto de forma cualitativa, es decir, sin preocuparnos de las cantidades, es el mismo que el de la Luna: abombar la superficie del agua como un balón de rugby que apunta en dirección al Sol. De modo que, en cada momento, el agua sobre la superficie de la Tierra está sujeta a dos acciónes simultáneas: la de la Luna y la del Sol.

En la Figura 6 he intentado dibuajr lo que he descrito con palabras en el párrafo anterior.  Por un lado el agua se abomba como un balón de rugby en dirección a la Luna y, por otro, se abomba, aunque mucho más levemente, en dirección al Sol. El astuto lector estará pensando en las fases de la Luna (Figura 3) y se habrá dado cuenta de un detalle muy importante: si la Tierra, la Luna y el Sol están sobre una misma línea, los dos abombamientos de los que estamos hablando apuntarán en la misma direción y colaborarán; por el contrario, si la línea Tierra-Sol y la línea Tierra-Luna forman un ángulo recto, los abombamientos también formarán un ángulo recto entre si, y las mareas solar y lunar tenderán a contrarrestarse y a competir.

Así que sí es cierto que las fases de la luna tienen una correlación (que no influencia) sobre las mareas. En general, y para bastantes lugares del globo, hay dos mareas por día [3]. Si hay luna llena o nueva, las mareas altas son más altas y las bajas más bajas que la media. Es lo que se llaman mareas vivas. Por otro lado, si hay cuarto creciente o menguante, las mareas altas con más bajas que la media, y las mareas bajas son más altas de lo normal: a esto se le conoce como mareas muertas. Aquí tenéis una animación en la que todo esto se ve un poco más claro.

Figura 7.

Figura 7. Explicación de la influencia conjunta del Sol y la Luna en las mareas. Cuando el Sol, la Tierra y la Luna forman una línea recta, se dan las mareas vivas. Si los tres cuerpos forman un ángulo recto, se dan las mareas muertas.

¿Cómo se compara todo esto con esta hipótesis agrícola?

Después de haber llegado a la conclusión de que sí que existe una correlación entre las fases de la Luna y las mareas, la pregunta es si la hipótesis agrícola que estamos examinando es consistente con todo lo explicado hasta ahora. Recordemos, pues, en qué consiste básicamente dicha hipótesis. La idea es que, si nuestra planta tiene a va a tener frutos por encima de la superficie, todo lo que le hagamos (sembrar, podar, transplantar) ha de hacerse durante el cuarto creciente o la luna llena porque es cuando la atracción de la luna es mayor sobre la savia, de la misma manera que pasa con las mareas. Y viceversa: para las plantas con frutos subterráneos es mejor que realicemos las tareas en cuarto menguante o luna nueva, que es cuando las mareas con más bajas, y por analogía la savia es atraída más débilmente por la Luna y se va a las raíces.

Hemos visto en la sección anterior que las mareas sí tienen una correlación con las fases de la Luna, pero no es la que los que proponen esta práctica agríola creen. No es que con la luna llena haya más atracción y mareas más altas y con la luna nueva haya menos atracción y mareas más bajas. Hay dos mareas todos los días (es decir, dos altas y dos bajas). Los días de luna nueva y de luna llena, las mareas altas son más altas que el promedio y las bajas más bajas que el promedio. En otras palabras: las dos situaciones descritas en la Figura 1 como “aguas arriba” y “aguas abajo” se darían el mismo día varias veces, solo que, tanto en luna nueva como luna llena, serían más pronunciadas que la media.

Alguien podría decir ahora: “bueno, pues entonces es que el cartel de la Figura 1 está mal, pero la influencia de las fases de la Luna sí existe: lo que hay que hacer es sembrar, podar y demás, siempre en luna llena o nueva, que es cuando más probabilidades hay de que la savia tenga movimientos extremos arriba-abajo”.  Esto tampoco tiene demasiado sentido por dos motivos. El primero, es que no se entiende que para plantar algo con frutos subterraneos tengas que usar las lunas nueva y llena, sabiendo que la savia, en algún momento, podría estar lejos de tus frutos, cuando la marea sea alta. El segundo, que es el más importante, es que el efecto que todo esto pueda tener en la savia de una planta es minúsculo y nada significativo. Sí, la superficie del océano se puede mover unos pocos metros hacia arriba y hacia abajo según la posición de la Luna, pero esto es porque los océanos son muy grandes y, como dijimos al prinpio, la fuerza de la gravedad entre la Luna y los océanos no depende sólo de la masa de la Luna, sino también de la de los océanos. Habría manera muy sencilla (que nunca he probado) de ilustrar esto. Este fin de semana, poned agua en un vaso y meted una pajita dentro. De alguna manera os las tenéis que apañar para marcar el nivel del agua en la pajita, porque la idea es darse cuenta de que a lo largo del día dicho nivel no ha cambiado tanto, independientemente de que la marea esté alta o baja. Una posibilidad sería tapar el extremo superior de la pajita con el dedo, para que el agua no se escape por el extremo inferior, sacar la pajita y marcar el nivel del agua con un rotulador. ¡Pero, ciudado, tenéis que ser capaces de poner la pajita de nuevo en el vaso exactamente en el mismo sitio y de la misma manera en la que estaba!

¿Qué otros problemas tiene esta hipótesis agrícola?

Aparte de los claros errores en lo que a la astronomía respecta, la hipótesis agrícola que estamos examinando tiene otros muchos problemas que voy a enumerar aquí, en muchos casos como preguntas que necesitarían una respuesta. Primero, como he mencionado más arriba, se nos dice que lo importante es, digamos, sembrar los tomates en luna llena porque la savia irá hacia arriba, hacia donde estarán los frutos. Pero ya hemos visto que la savia no se va a ver prácticamente afectada por la atracción gravitatoria de la Luna. Además, incluso si así fuera, si hoy hay luna llena, la savia alcanzaría su punto más alto, pero también su punto más bajo, debido a que todos los días hay marea alta y baja. Dicho de otra manera: si la savia se viera afectada significativamente por la atracción lunar todas las plantas tendrían dos “periodo de aguas arriba” y dos de “aguas abajo” diarios, con el añadido de que dos veces el mes esos periodos serán más fuertes de los normal, y otras dos veces al mes, coincidiendo con los cuartos menguate y creciente, más flojos de lo normal. De todo esto se deduce que cada día hay un momento bueno para cada tipo de planta, lo que, si retocamos la frase, significa que todos los días son buenos para todas las plantas.

Segundo, la hipótesis se basa en la atracción gravitatoria de la Luna sobre la savia. Ahora bien, ¿cómo puede afectar esto a las semillas? Suponiendo que todo lo que hemos demostrado hasta ahora que está equivocado no lo estuviera, y la noche de luna llena la savia subiera a lo más alto de las copas de los árboles… ¿cómo puede afectar eso a la semilla de tomate que estoy plantando hoy, que por no tener, aún no tiene tallo ni raíz? ¿Cómo puede ser que la fase de la Luna de hoy afecte a como llegue la savia a los tomates que saldrán en unos meses?

Tercero. Y si la atracción gravitatoria de la Luna afecta a las semilla, ¿no deberíamos sembrarlas de una manera particular, boca arriba o boca abajo, o girada 90º?

Cuarto,  y último, para no liar el artículo más: si lo bueno de la luna llena es que la savia, cargada de nutrientes, llega a los frutos de superficie, a nuestos tomates, ¿de dónde ha saca esos nutrientes, si hace dos semanas que la savia no se pasea por la raíces, y pasarán otra dos hasta que lo vuelva hacer?

Conclusión

Estos son los motivos por los que no me creo la hipótesis agrícola de la influencia de las fases de la Luna en las plantas, al menos tal y como se suele explicar. Primero, hay mareas altas y bajas todos los días, no sólo cuando hay luna llena. Segundo, las mareas altas son más altas cuando hay luna llena, efectivamente, pero también cuando hay luna nueva. Tercero, el efecto gravitatorio de la Luna en la savia de la plantas no debe de ser significativo. Cuarto y último, cada día se producen los supuestos efectos positivos para cada tipo de planta, de donde se deduce que todos los días son buenos para todas las plantas. Eso es todo por hoy, espero no haberos aburrido mucho.

Notas

[1] Sí, la Tierra gira alrededor del Sol, que también se mueve por el espacio. Por eso enfatizo lo de “desde nuestro punto de vista”, ¿o es que no veis el Sol moverse cada día por el cielo?

[2] Ojo, que la Figura 3, como todas las demás, es una repesentación en dos dimensiones de la situación. Obviamente cuando digo que la Tierra, la Luna y el Sol están alineados me refiero a más o menos alineados: si estuvieran alineados perfectamente tendríamos un eclipse de Luna o de Sol.

[3] Hay más factores que afectan al número de mareas diarias en un punto concreto de la Tierra y a sus características, como podéis leer aquí. Como estoy considerando sólo al Sol y a la Luna, y como la Luna es el factor principal, voy a decir todo el rato que hay dos mareas por día, aunque a lo mejor en tu ciudad no sea exactamente así.

Patrioterismo

Posted in Éste y sus cosas, Éste y sus teorías, Columnas, General, Lecturas y reflexiones by thetuzaro on 13 octubre 2012

Ayer fue 12 de octubre de 2012, día de (seguramente entre otros) los santos Amigo, Serafín de Montegranario, Edwin de Northumbria y Maximilano de Celeia; día del Beato Eufrasio del Niño Jesús y de Nuestra Señora de Aparecida. También fue el día de Nuestra Señora del Pilar, quien, desde 1913, ejerce como Excelsa Patrona de la Guardia Civil. Además de todo esto, se conmemoró la arribada de los barcos de Cristóbal Colón a la isla de Guanahani (hecho considerado como el descubrimiento de América). Asimismo, desde 1958 se establece legalmente que se celebre el Día de la Hispanidad (antes de la Raza) cada 12 de octubre, día que sirve para que muchos antiespañolazos se rasgen las vestiduras y para que muchos españolazos… bueno, se las acaben rasgando también, aunque luego se las cubran con una gran bandera española. Es un día que a la mayor parte de la gente se la trae al fresco (salvo por el detalle de que, en España, es festivo nacional), pero en el que se suele ver retratado el patrioterismo español.

Desde que existen las redes sociales es mucho más fácil detectar el patrioterismo español (o quizá más difícil huir de él): antes eran simples comentarios en la barra del bar, hoy actualizaciones de estado en Facebook que se airean a los cuatro vientos. Voy a utilizar una de estas actualizaciones, obra de un amigo, para (desde el más demócrático cariño y el más constitucional respeto) hacer sangre del patrioterismo.

Foto utilizada para hacer gala de patrioterismo.

La foto que acompañaba la actualización de estado en cuestión la podéis ver a la izquierda. El texto era, más o menos, “éste es mi país, ésta es mi bandera, y al que no le guste que se joda”, obviamente escrito con muchas más mayúsculas de las debidas, para dar énfasis. A poco que se fije uno, en el mapa faltan varios territorios que forman parte actualmente del territorio del Estado Español: el archipiélago Canario y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Obviamente, no se debe deducir por eso que el autor del comentario pensara en realidad que las Canarias (¡mis queridas Canarias!) o las ciudades españolas del norte de África no sean parte de España: más bien creo que el autor tendrá una firme opinión al contrario. Más que una declaración de soberanía nacional, supongo que esto no es más que un despiste, algo anecdótico, pero el hecho de que hagas alarde de patrioterismo, de lo orgulloso que estás de tu país, y se te olvide dibujar una parte de dicho país, creo que sirve muy bien para ilustrar lo que es, en el fondo, el patrioterismo, el nacionalismo de Españaza: da igual de lo que hablemos, incluso si nos equivocamos, incluso si no sabemos de lo que hablamos, incluso si hay partes de esa gran nación de la que hablamos que no recordamos que existen, siempre y cuando la bandera de España sea tan grande que lo tape todo y además lo acompañemos de exabruptos. Qué más de que lo que diga uno sea una idiotez, si lo dice “con dos cojones”.

La bandera de la foto (aunque insisto en que no cubre todo el actual territorio español, que tiene tela, nacionalistas de chiste) tiene muchas cosas debajo. Yo nací en España y soy español y hay algunas características de la cultura española que paseo, por qué no decirlo, con orgullo, sobre todo ahora que no vivo en España. Pero, amigos de la Españaza, la bandera de la foto de más arriba también esconde muchas miserias, muchas tradiciones que deberían ser borradas de la faz de la tierra, muchas mierdas, en general, de las que más nos valdría deshacernos si queremos que la gente que vive en lo que ahora es territorio español prospere de una puta vez.

No por estar bajo esa bandera de la foto (connotaciones de este modelo de bandera española en particular aparte) tengo porque tragar con toda la puta bazofia que ocurra debajo, con todas las injusticias y con toda la miseria con la que mucha de la gente que vive a la sombra de esa bandera ha tenido, y sigue teniendo, que tragar. Lo que ocurra en España tiene que superar un listón mucho más alto que, simplemente, ser español o llevar la marca España para ser aceptable. Y si toda la gente que las pasa canutas en España tiene que hacer jirones la bandera para poder escapar a una vida mejor, bienvenido sea. Si ser español supone loar a la bandera y tragar con toda esa bazofia que tapa por la mera razón de ser bazofia española, sinceramente, os  podéis introducir la bandera por el ano.

Estoy deseoso de hacer de lo que es hoy España un lugar próspero para todos los que la habiten, sea bajo la denominación que sea, o tenga España el tamaño que tenga. (De hecho, por el ramalazo internacionalista que tengo, esa prosperidad la ansío para todo el mundo, raro que es uno. ¡Para el mundo entero, cosa que no cabe bajo una bandera!). Pero un país, o un pueblo (o un continente, o un mundo) se hace grande y próspero gracias al trabajo y al esfuerzo de los que lo habitan, no simplemente por gritar ¡Viva España!, ¡Yo soy Español! cada vez más alto, por muchos “cojones” que le pongas al decirlo.

Paradojas de la vida: el centralismo

Posted in Éste y sus cosas, Cómics, Lecturas y reflexiones by thetuzaro on 2 octubre 2012

Song of Choice

Posted in Éste y sus cosas, ¿Qué dicen tus letras?, Batallitas, Lecturas y reflexiones by thetuzaro on 30 septiembre 2012

Me pasa a veces que descubro una canción que no había escuchado nunca antes, y de repente se produce un flechazo, la canción me encanta, aprendo a tocarla con la guitarra y acabo obsesionado con ella. La mayoría de las veces, la letra de la canción está en inglés, y no la entiendo a la primera si no la leo. Desgraciadamente, en muchas ocasiones, leer la letra supone un jarro de agua fría: ¿estas tonterías dice esta canción que me gusta tanto? Por fortuna, hay otra veces en que leer la letra y entenderla no hace sino añadir méritos para que me guste la canción en cuestion. Éste es el caso de la canción de la que quiero hablar hoy: Song of Choice, de Crazy Arm.

En junio pasado, Lag Wagon vinieron a tocar en el Thekla de Bristol, un barco fondeado en el puerto que alberga entre otras cosas una sala de conciertos. Por supuesto, Elena y yo fuimos a verlos. Uno de los teloneros de los californianos fueron los ingleses Crazy Arm, que recordaban por momentos a una mezcla entre Queens of the Stone Age (pero más blandos) y Bruce Springsteen (pero más duro), aunque no soy yo muy bueno para buscar referencias musicales: ya sabéis que lo mío son los cómics.

En un momento del concierto tocaron una canción de marcado estilo folk que nos encantó.Al día siguiente corrí al Youtube, y gracias a que la gente sube canciones para que las podamos oir por la cara, pude escuchar varios temas de este grupo hasta que di con el que nos había gustado tanto. Buscando un poco más he descubierto que es una versión de un tema de la cantante folk americana, Peggy Seeger, que también han versioneado gente como Dick Gaughan o Solas. Es un canto a tomar partido y a pasar a la acción antes de que los demonios de este mundo, en particular el fascismo, sean tan fuertes que no nos los podamos quitar ya de encima: no puede estar más de actualidad. Os dejo la versión de Crazy Arm, que es la que musicalmente me gusta más, aunque la letra está cambiada un poco para hacer referencias a problemas locales de Inglaterra. También, os dejo una traducción de la letra que me he marcado en un momento. La versión de Peggy Seeger la podéis escuchar aquí, y aquí podéis leer la letra (con acordes para guitarra y todo).

Sin más, el vídeo (en la mejor versión en directo que he podido encontrar, con otra canción de regalo) y la traducción.

A principio de cada año, las semillas crecen. Sin que se las vea ni se las oiga, yacen bajo el suelo. ¿Podrías decir, antes de que salgan las hojas, si tu jardín se va a llenar de malas hierbas? Si cierras tus ojos, paras tus oídos, y cierras tu boca, ¿como lo puedes saber? Puesto que las semillas que no oyes puede que no estén ahí, las semillas que no ves puede que nunca crezcan.

En enero aún tienes la oportunidad. Puedes cortar la hierba antes de que empiece a brotar. Si las dejas crecer fuertes, acallarán tu voz, y en diciembre puedes pagarlo con tu sangre. Cada día un buitre emprende el vuelo, un nuevo peligro nace cada mañana. En la oscuridad de tu ceguera la bestia aprenderá a morder. ¿Cómo vas a luchar si no reconoces una señal de peligro?

Así que cierra tus ojos, deja de oir, cierra la boca y tómatelo con calma. Que otros tomen la iniciativa, tú te encargarás de la retaguardia. Más tarde podrás decir que no lo sabías.

Hoy puedes ganarte la vida, mañana puedes cobrar el paro. Aunque hay millones pasando hambre, no hace falta que lo dejes, puesto que son ellos, y no tú, quienes están en el agujero. Está bien que vayas con el grupo. Está bien que estés de acuerdo con lo que hacen. Si el fascismo está volviendo lentamente, aún no está aquí, así que, ¿qué tiene que ver contigo?

La EDL esta defendiendo a Inglaterra, pero no la Inglaterra que yo quiero ver. Como ateo estaré codo con codo con sijs y musulmanes para negar a los racistas cualquier victoria. El neonazi de Nik Griffin se sienta en primer fila y mil feos macarras levantan sus brazos. Bueno, mataría a esos bastardos antes de que su odio se extienda. La basura nazi nunca deber tomar el poder. El BNP nunca llegará a gobernar mi tierra.

Así que cierra tus ojos, deja de oir, cierra la boca y nunca te atrevas. Y si pasa aquí, nunca vendrán a por ti, porque sabrán que a ti nunca te importó de verdad.

Crestas o mantillas

Posted in Éste y sus cosas, Cómics, Lecturas y reflexiones by thetuzaro on 15 septiembre 2012

La compra ecológica

Posted in Éste y sus cosas, Éste y sus teorías, Cómics, Lecturas y reflexiones by thetuzaro on 15 agosto 2012

La Wikipedia y el principio de autoridad

Posted in Éste y sus cosas, Éste y sus teorías, Columnas, Lecturas y reflexiones by thetuzaro on 5 mayo 2012

No me cabe la más mínima duda de que todo el que esté leyendo esto ahora sabe qué cosa es la Wikipedia. La enciclopedia colaborativa y libre es relativamente joven (unos diez años desde que se empezaran a escribir los primeros artículos, según la propia Wikipedia) pero ya ha conseguido ser uno de los referentes, por no decir el referente número uno, del saber enciclopédico mundial. Hay versiones en una barbaridad de idiomas, algunas mejores que otras, obviamente, y contiene más conocimiento del que un ciudadano medio pueda llegar a abarcar en su vida. Como se puede ver en el artículo que relata su propia historia, ha recibido una buena cantidad de premios, como por ejemplo el Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades. Sin embargo, también hay una comunidad de detractores que, aunque suelen plantear objeciones muy razonables, en otras ocasiones apuntan con sus críticas a lo que creo que pueden ser más bien ventajas en lugar de desventajas de esta enciclopedia. Es a hablar de alguno de estos argumentos a lo que voy a dedicar este artículo hoy.

En general, las ventajas de la Wikipedia son también sus inconvenientes. El hecho de que pueda venir cualquiera y editar un artículo puede ser muy bueno, suponiendo que el editor en cuestión tenga buena voluntad y buenos conocimientos, o no tan bueno, si el tipo sólo quiere vandalizar y echarse unas risas, o pasar a la historia entre sus cuatro colegas por ser el que puso en la Wikipedia que Aznar estaba muerto. Que sea libre y colaborativa también tiene el riesgo de que la gente, simplemente, no tenga voluntad de mejorar la Wikipedia en su idioma, con lo que acaba siendo una enciclopedia pobre (algo sorprendente, teniendo en cuenta la preocupación por el acceso a la cultura que tiene la población). Está claro que este tipo de situaciones hacen que haya que tener cuidado con determinados artículos, pero de ningún modo invalidan a la Wikipedia en su totalidad. De hecho, el que existan estos incidentes y que la Wikipedia tenga estos problemas nos tiene que hacer cautos al tomar como cierto lo que leemos en una fuente que presume de autoridad, sea la Wikipedia u otra. La lección que tenemos que aprender es que lo que leemos en una enciclopedia (o un periódico, o un artículo científico, o un lbro de texto…) puede no ser todo lo exacto que pensamos, y que es bueno saber en qué se basa alguien para decir algo. No basta con decir “es que lo leí en el Clan TV” para convencerse de que algo es cierto. En otras palabras: la Wikipedia puede estar mal porque está hecha por mindundis cualquiera de la calle, pero otras enciclopedias de uso doméstico, las de Espasa, Larousse, las que sean, están bien porque… ¿las hacen empresas con prestigio? ¿Por profesionales que nunca se equivocan ni son capaces de manipular nada? ¿Debemos aceptar como cierto lo que se diga en ellas por el simple principio de autoridad? Hace poco, en España, tuvimos la ocasión de ver cómo eso puede no ser suficiente cuando la Real Academia de la Historia publicó el Diccionario Biográfico Español, con no poca polémica por sus dulces loas a personajes siniestros como el dictador Francisco Franco. Ya comenté en su día la triste y débil defensa que se hacía de la obra apelando a que lo que dice el investigador va a misa.

Es en este territorio del cuestionamiento del principio de autoridad donde creo que la Wikipedia tiene la mayor ventaja. Leemos un artículo, pero como no nos fiamos de algo que dice, tenemos a nuestra disposición la lista de referencias en las que se basa lo dicho por la Wikipedia para poder juzgar. No sólo eso: tenemos la página de discusión, donde podemos ver si determinadas aserciones son objeto de debate o de vandalismo. Con toda esa información ya podemos juzgar si nos creemos lo que hemos leído o no. Es decir: hay que aprender a leer la Wikipedia, que no se lee diciendo “esto es así porque lo pone en la Wikipedia” sino mirando cómo de justificadas están las afirmaciones que la enciclopedia libre recoge. Y esto que hemos aprendido gracias a la Wikipedia es algo que luego hay que aplicar a todas las fuentes de información con las que nos topamos en la vida. Hacer que aprendamos a informarnos de esa manera es, en mi opinión, una gran ventaja de la Wikipedia.

“Pero es que la Wikipedia está mal: si hasta prohiben utilizarla en los colegios”. Si eres profesor en un colegio, seguramente quieras decirle a tus alumnos que no utilicen la Wikipedia para hacer sus trabajos. Seguramente, también, alegues como razón de esta prohibición que la Wikipedia está mal, que tiene errores, o más expeditivamente, que si “te pillo usando la Wikipedia te suspendo”. En realidad, es probable que lo único que quieras impedir es que los chavales copien artículos enteros de la Wikipedia y los peguen en sus trabajos, algo que me parece totalmente razonable. Pero quizá, si lo que quieres es simplemente que tus alumnos aprendan y trabajen, deberías plantear una razón más seria que simplemente decir que “la Wikipedia está mal y no te puedes fíar de ella”.

Una de las mejores características de la Wikipedia, aparte de las obvias como la gratuidad, es que nos enseña a juzgar los contenidos por su propia calidad o fiabilidad, y no por que lo diga tal o cual persona. Nos ayuda a aprender a combatir el principio de autoridad. Nos ayuda a comprender que el conocimiento, en muchas ocasiones, no es algo sólido e inmutable, como podríamos pensar, sino algo vivo que evoluciona y a lo que hay que cuestionar y mirar con lupa siempre.

Y para acabar una sugerencia. Si entras a la Wikipedia y ves algo que no es correcto, ¿por qué en vez de decir “la Wikipedia es una mierda y está mal” no entras y lo corriges?

El cierre de Megaupload: las cosas que hubo que oir

Posted in Éste y sus cosas, Columnas, Lecturas y reflexiones by thetuzaro on 7 marzo 2012

Hace ya más de un mes que el FBI cerró Megaupload, lo que causó no pocos llantos desconsolados y rasgamientos de vestiduras. Ahora que ha pasado tiempo y supongo que el duelo ha terminado, creo que es tiempo de que escriba algo para criticar algunas de las cosas que tuve que oir o ver esos días.

Vaya por delante que no soy el enemigo número uno de la piratería, no, y que si yo fuera (que no soy) un usuario de los que han pagado pasta por poner sus archivos en Megaupload para tenerlos guardaditos, me estaría cagando en lo más alto. Eso y que sí, que gracias a grabarse cintas o CD de música a la gente le da por tocar la guitarra, meterse en un grupo e ir a conciertos que de otra manera no hubiera ido. Y así podría dar muchos más ejemplos.

Una vez que ya he hecho el alegato propiratón, toca hacer las críticas, y es que una cosa es que te cabree que desaparezca Megaupload y dejes de ver series por la cara, y otra muy diferente que exageres y hagas alegatos que no tienen mucho sentido.

Buena parte de los plañidos que leí en la red tenían que ver con que el cierre de Megaupload suponía que el pueblo llano iba a perder el derecho y el acceso a la cultura y la educación, volviéndose por ende más manejable y menos propenso a montar revoluciones que cambien el mundo para mejor. Esto suponiendo, claro, que lo que la gente se descargaba de Megaupload fuera puro alimento para el intelecto, barritas energéticas para las neuronas, y creo que no era así. Creo que confundimos cultura con entretenimiento. No sé si vosotros, si miráis a vuestro alrededor, veréis lo mismo que yo, pero la gente de mi entorno principalmente se bajaba series y películas (y no lo sé seguro, pero supongo que un buen gasto de porno también harían, claro). Estoy de acuerdo en que películas, series y discos son, al fin y al cabo, productos culturales, a la misma altura que la literatura, por ejemplo. Igual no estoy tan de acuerdo con quien dijo eso de “Shakespeare era el Dexter de entonces”, pero pase también. Lo que sí que no creo es que alguien vaya a ser “más libre” o a conseguir “que cambie el mundo” a base de leer a Shakespeare o de ver Dexter, como sí creía fervientemente alguien a quien leí por ahí.

Hablando de Dexter, por ejemplo: lo que supone el cierre de Megaupload es que no se pueda ver la próxima temporada a la vez que se estrena en EE. UU., no que no se pueda ya ver nunca, o que si ves Dexter te metan en el trullo. Símplemente tendrás que esperarte a que la estrenen en España, o vendan los DVD, o te apuntes a una de esas plataformas online en las que pagas una cuota fija y ves lo que te da la gana. Para alguien fanático de las series supongo que es una putada, pero vamos, que tampoco es el fin del mundo, y desde luego, no te están impidiendo el acceso a la cultura por eso.

No estoy de acuerdo, en definitiva, con que dejar de bajarse series de Megaupload para verlas por la jeta de un tirón sea el fin del acceso a la cultura, y no digamos ya el fin del acceso a la formación… o como dijo alguien también “que mis hijos no tengan derecho a la educación”: Dexter, Juego de Tronos o Lost, pueden molar mucho, pero no son componentes básicos de la educación de un niño. Además, la educación (al menos en España) sigue siendo obligatoria hasta una cierta edad, y no creo que mucha gente se bajara los libros de texto de los críos del Megaupload, es decir: el cierre de Megaupload no afecta a la educación de tus hijos, punto.

Había alguno que, probablemente entre sollozos, escribía en el Facebook que sentía como “si estuvieran cerrando todas las bibliotecas del mundo”. Espero que se le haya pasado el disgusto al comprobar que no es así: las bibliotecas públicas siguen tan abiertas y tan vacías o llenas como siempre. Te siguen dejando sacar libros por la cara: te siguen dando esa cultura gratis que es tan importante, al parecer (claro, que también hubo quien me dijo que todo esto le parecía poco).

Pero no es sólo eso. Además de la educación obligatoria (y la voluntaria, del bachillerato en adelante) y de las bibliotecas públicas hay otro recurso que sigue en pie: la Wikipedia. Ya lo decía el niño Abel: la Wikipedia es como una biblioteca gigante. Además es gratis, abierta a todo el mundo y disponible las 24 horas del día, con bastante más saber del que un cuidadano medio puede abarcar. Y si alguna vez la Wikipedia muere será más bien porque no reciba suficientes donaciones como para mantenerse en pie (y si la cultura y el conocimiento son tan, tan importantes, amigos, donen pasta a la Wikipedia y colaboren en su redacción).

Otra parte de los quejíos decían que el cierre de Megaupload era un atentado contra la libertad de expresión. Tampoco creo que esto sea así: no han cerrado Megaupload porque los contenidos que alojaba portaran tal o cuál mensaje, sino por violar determinada normativa de derechos de autor (que puede ser todo lo justa o injusta que queráis, pero no es eso de lo que va la cosa). Y, de hecho, a nadie le han metido en el trullo (que yo sepa) por decir barbaridades en Internet comentando la jugada del cierre de Megaupload (al menos en España, vale: hay otros países en el mundo en los que te meten en trullo con bastante facilidad en el momento que dices una palabra más alta que otra, así que no me extrañaría que se hubieran llevado a alguien por delante; claro, que también me imagino a la gente de esos países jugándosela para hablar de cosas más importantes).

En conclusión: reconozco que para muchos el cierre de Megaupload suponga un trastorno o hasta una putada. El cierre puede ser más o menos justo, pero el caso es que se veían pelis por la cara y ya no, aunque tampoco creo que la fiesta se haya acabado: ya aparecerán nuevas opciones para ver series gratis. Eso sí: no nos flipemos, llamemos a las cosas por su nombre. El cierre de Megaupload es una putada porque ya no se pueden ver cosas gratis, sí, pero no es que no estén negando el aceso a la cultura ni a que nos expresemos.

Trick or Treatment: sí, ya me lo he leído

Posted in Lecturas y reflexiones by thetuzaro on 8 octubre 2011

Cerca de donde vivimos hay una calle con unas cuantas tiendas de beneficencia. Son bastante populares en el Reino Unido, y su funcionamiento es bastante sencillo: hay gente que les dona cosas que ya no quiere o no necesita y ellos las venden, y luego hacen buenas obras con el dinero que sacan. Son un lugar ideal para encontrar cosas muy baratas, libros en particular. Hace unos cuantos meses, en una de estas tiendas, acerté a ver de pura casualidad un libro que tenía bastante curiosidad por leer. Se trata de Trick or Treatment, de Simon Singh y Edzard Ernst. Según empecé a leerlo, pensé que sería una buena idea escribir una reseña aquí, para vuestros selectos ojos. Desafortunadamente, he tardado demasiado tiempo en leerlo y no he tomado suficientes notas, de modo que no puedo hacer una reseña tan detallada como me hubiera gustado, pero aún así, allá voy.

Trick or Treatment (hay una traducción al castellano titulada Truco o Tratamiento) es un libro en el que los autores tratan de poner a prueba las prácticas terapéuticas que se engloban bajo el título de “medicina alternativa y complementaria”. A priori, no es un libro a favor o en contra de estas prácticas. Como queda claro en la declaración de intenciones que los autores ofrecen al comienzo del libro, se trata de poner a prueba, utilizando los más rigurosos métodos disponibles, las más comunes de estas terapias alternativas o complementarias para proporcionar al lector información suficiente antes de decidirse por someterse a alguna de ellas: en qué consisten, cómo son de eficaces y qué peligros pueden entrañar.

Es posible que el lector no esté familiarizado con las condiciones que tiene que reunir un ensayo clínico de un medicamento o una terapia para que uno se pueda asegurar de que dicho medicamento está, efectivamente, funcionando, o por el contrario, los efectos que se observen puedan estar debidos a algún tipo de interferencia en el ensayo. Uno de los mejores logros de esta obra es que está salpicada de ejemplos históricos sobre el desarrollo de la medicina y del concepto de ensayo clínico que ayudan al profano a familiarizarse con las técnicas en cuestión y con los mínimos de rigor que se le deben exigir a un ensayo.

Otro de los logros de este libro es que describe las prácticas alternativas y complementarias tal y como son. Digo esto porque es muy habitual que, hablando con los amiguetes en el bar, aparezcan defensores de estas terapias afirmando que en (por ejemplo) la homeopeatía se hacen cosas que luego, a la hora de la verdad, no se hacen. Así, este libro ayuda también a acabar con la confusión sobre en qué consisten estas prácticas.

Con este bagaje, los autores examinan detalladamente una larga lista de terapias alternativas o complementarias, aunque, por motivos de espacio, solo se describen detalladamente las cuatros más populares, resumiendo brevemente los resultados de las demás a modo de fichas en un apéndice al libro. Las cuatro terapias que son descritas en detalle son la acupuntura, la homeopatía, la quiropráctica y la medicina herbal o fitoterapia.

Pero, claro, estos son temas delicados. ¿Cómo sabe uno que lo que dice en este libro es verdad? ¿Cómo sabe uno que no es un libro en el que, simplemente, se echa tierra sobre la acupuntura y el resto de terapias de una manera interesada? O dicho de otro modo, ¿quiénes son los tipos que escriben este libro y quién les paga? Simon Singh tiene un doctorado en física de partículas, ha trabajado como productor de programas científicos de la BBC y es autor de varios libros de divulgación científica. A priori no parece un sicario de la mafia farmacéutica. El caso del otro autor, Edzard Ernst, es aún más llamativo. Fue el primer catedrático de medicina complementaria (en la universidad de Exeter) del mundo. Además fue acupunturista durante muchos años y, se dedicó a estudiar la efectividad de las medicinas complementarias desde un punto de vista exquisitamente riguroso. Como se puede ver, tampoco es alguien de quien sospechar que está manejado por una mano negra.

De todos modos, todo esto es irrelevante: lo que importa es ver si las terapias alternativas funcionan o no y de eso, de analizar los mejores estudios que hay hoy en día, es de lo que trata el libro. Basándose en los estudios existentes, los autores concluyen que la acupuntura valdría, cómo muchísimo, para solventar algún dolor muscular determinado o algunas nauseas. Sobre la homeopatía nada que no se supiera ya: básicamente agua y/o azúcar cuyo principal peligro sería que alguien abandonara un tratamiento de verdad para seguir uno homeopático. Sobre la quiropráctica merece la pena señalar que la publicación de este libro le costó a Simon Sinhg una denuncia por libelo por parte de la Asociación Británica de Quiroprácticos, que consideraban que su imagen se veía dañada por los resultados descritos en Trick or Treatment. Dichos resultados son que la quiropráctica sólo funcionaría para determinados tipos de dolor de espalda, y que sería potencialmente muy peligrosa cuando se aplica en el cuello (de hecho, se describe algún caso con resultado de muerte). Sobre la fitoterapia hay de todo, aunque la conclusión general podría ser que los remedios herbales o bien no valen para nada, o bien funcionan con más o menos eficiencia, pero siempre teniendo una contrapartida en la medicina convencional que suele resultar más segura en términos, por ejemplo, de control de la dosis ingerida. Hay un par de resultados en el libro que me llamaron la atención en este sentido, por ejemplo, que eso de tomar ajo para regular el nivel de colesterol, que yo pensaba que era un cuento de viejas, tiene bastante pinta de funcionar.

En fin, en la mayor parte de los casos, las conclusiones son las que uno se esperaba antes de comenzar a leer el libro (es decir, que estas cosas no funcionan), con la salvedad de que cuando termina uno de leerlo, ya no es que crea que ciertas prácticas son cuentos chinos porque suenan a cuentos chinos, sino que puede distinguir lo que es eficaz de los bálsamos milagrosos gracias a los datos experimentales de la comunidad científica. En resumen, un libro altamente recomendable, no sólo por saber sobre estas terapias en particular, sino por conocer la evolución de la medicina tal y como la conocemos hoy en día.