The Túzaro

Las fases de la Luna y la agricultura: por qué no me lo creo

Posted in Divulgación, Lecturas y reflexiones by thetuzaro on 7 febrero 2013

Mirar la Luna en una noche de verano, mientras se toma uno una cervecita, o lo que cada cual quiera, es una esas actividades relajantes que consiguen que carguemos las pilas después de la jornada laboral y que pensemos, aunque sea por un momento, que el mundo no está tan mal a pesar de todo. Si además la Luna está llena, ves su reflejo en el océano, y te encuentras en Gran Canaria en buena compañía ya ni te cuento lo placentero que resulta. Es normal que la Luna, con esa especie de cara que hacen las sombras de su superficie, con sus cambios de fase, haya encandilado a la humanidad desde que diéramos nuestros primeros pasos en el planeta, y que haya dado pie a la invención de mitos y leyendas. El acervo popular incorpora bastantes mitos sobre la influencia de la Luna en las personas como los hombres lobo y los rumores de que en Luna llena hay más partos, suicidios y crímenes. En los últimos años, y gracias a las redes sociales, he recibido varias veces un mensaje que contiene una de estas tradiciones: cómo utilizar las fases de la Luna para sembrar una planta de modo que se optimice su desarollo. Sin embargo, yo no me creo que esa influencia exista o, al menos, que sea como la pintan, y en esta entrada os voy a explicar por qué.

La influencia de la Luna en las cosechas según la cuentan

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Figura 1. Uno de los carteles explicativos que se pueden encontrar en internet del ciclo de la Luna y su supuesta influencia en las plantas. (Haz clic sobre la imagen para ampliarla y que se pueda leer).

Como suele ocurrir con muchas otras tradiciones, no hay un consenso claro sobre cuál es la supuesta influencia de la Luna en las cosechas. No obstante, en líneas generales la receta es la que se puede ver aquí, y que reproduzco en la Figura 1. Brevemente, la idea es que, puesto que la Luna es responsable de las mareas en los mares, y como las plantas tienen una savia, que transporta los nutrientes, y que es líquida, la Luna debe de influir también en la savia. Así que hay que sacar partido de los movimientos de la savia en el interior de la planta. Si uno quiere plantar tomates, tiene que hacerlo en luna llena (o, en algunas versiones de esta tradición, en cuarto creciente), que es cuando el satélite atrae más al agua, y la savia sube a los tomates. Si uno quiere plantar patatas, tiene que hacerlo en luna nueva (o, también, cuarto menguante, según dónde mire uno), que la Luna atrae menos, y la savia se va hacia abajo, hacia las patatas.

A primera vista, parece que la cosa tiene sentido, al fin y al cabo la savia es principalmente agua, y puede parecer conveniente que, si uno está cultivando tomates, intente que estén bien nutridos haiendo que la savia pase más tiempo en su entorno gracias a la atracción lunar. Sin embargo, si lo piensa uno con un poco más de detenimiento, esta teoría tiene varios fallos y plantea algunas cuestiones de difícil resolución. Antes de ocuparnos de estas cuestiones, tenemos que repasar cómo se producen las mareas y cuál es la influencia de la Luna en ellas, y también qué son las fases de la Luna, porque es en lo que se basa esta tradición que estamos comentando.

Las mareas: un resumen

Que nadie se asuste. No es necesario que os abrochéis los cinturones ni que recojáis a las criaturas, porque, aunque vamos a hablar de la Ley de la Gravitación Universal (más conocida popularmente como Ley de la Gravedad), lo vamos a hacer en un tono ligero para todos los públicos.

Como todos sabéis, la Tierra, este bello planeta en el que vivimos, forma parte del Sistema Solar, y se encuentra atrapado por el campo gravitatorio del Sol. “¿¡Qué!?”, me parece escuchar al fondo de la sala. Pues que el Sol atrae a la Tierra (y viceversa) de manera que esta última no puede salir disparada en línea recta, que es lo que quisiera, sino que da una vuelta al año alrededor del Sol. Del mismo modo, la Luna está atrapada en el campo gravitatorio de la Tierra, y da una vuela al planeta cada 27.3 días. En general, la atracción gravitatoria entre dos objetos es tanto más grande cuanto mayores sean las masas de estos objetos, y tanto más pequeña cuanto más lejos entre sí estén estos objetos. Concretamente, la fuerza de la gravedad disminuye con el cuadrado de la distancia. Esto significa que si separamos los objetos, de manera que la distancia entre ellos es el doble de la que era anteriormente, la fuerza gravitatoria entre ellos es la cuarta parte de la que era antes de separarlos.

Mareas solo luna

Figura 2. Efecto de la atracción gravitatoria de la Luna sobre el agua de la superficie de la Tierra.

No sólo la Tierra atrae a la Luna, sino que la Luna atrae a la Tierra con una fuerza de igual magnitud, pero de sentido opuesto. A esto se le conoce como Tercera Ley de Newton. La parte sólida de la Tierra es rígida y no es fácil de deformar por efecto de la atracción gravitatoria de la Luna (aunque algo sí se deforma, pero para el caso presente lo podemos despreciar).   Sin embargo, el agua de los océanos sí es fácil de deformar, como sabrá cualquiera que haya jugado con un globo lleno de agua. Puesto que, como hemos dicho más arriba, la Luna atrae con más fuerza al agua que tiene más cerca que a la que tiene más lejos de sí, el agua que cubre la superficie de la Tierra acaba teniendo una forma abombada, como la que he dibujado con regular éxito en la Figura 2. Es algo parecido a un balón de rugby que apuntara permenentemente hacia la Luna. Por supesto, la escala de la Figura 2 está exagerada para que la cosa se vea mejor. Cuando la Tiera gira sobre su eje una vez al día, también gira con respecto al balón de rugby. Para alguien que esté quieto a la orilla del mar es como si el balón de rugby acuático girara con respecto a él una vuelta completa al día (más o menos) y puede ver cómo el nivel del agua sube y baja un par de veces al día.

Las fases de la Luna

Fases

Figura 3. Diagrama de las fases de la Luna.

Ahora que hemos visto cómo se producen las mareas, que es uno de los ingredientes de la hipótesis agrícola que estoy criticando aquí, vamos a recordar (porque todo el mundo lo sabe, ¿verdad?) qué son y cómo se producen las fases de la Luna. La Luna no emite ninguna luz que podamos ver. Si somos capaces de admirarla en lo alto del firmamento es porque refleja parte de la luz del Sol que indice sobre ella. Desde nuestro punto de vista [1], el Sol y la Luna giran a nuestro alrededor a distintas velocidades, de modo que la Luna está a veces iluminada por delante (según la vemos nosotros), por detrás o por los lados, como intento explicar en la Figura 3 [2]. Así, se produce luna llena cuando la cara de la Luna que vemos desde la Tierra está totalmente iluminada por el Sol, luna nueva cuando el Sol ilumina la parte de atrás de la Luna, la que nunca vemos, y los cuartos creciente y menguante son las situaciones de transición entre las lunas llena y nueva, es decir, cuando el Sol ilumina a la Luna de lado. Este ciclo se repite con un periodo de 29.5 días.

Influencia de las fases de la Luna en las mareas: la distancia Tierra-Luna

Orbita eliptica

Figura 4. La órbita de la Luna alrededor de la Tierra tiene forma de elipse, como la de esta figura (que está muy exagerada). La Tierra ocupa uno de los focos de la elipse.

Ahora que tenemos los dos ingredientes principales, mareas y fases de la Luna, vamos a intentar ver qué influencia tienen las segundas sobre las primeras. Hemos dicho antes que la atracción de la gravedad es mayor cuanto más cerca entre sí están los objetos en cuestión. También sabemos que la orbita de la Luna alrededor de la Tierra es elíptica, con la Tierra ocupando uno de los focos de la elipse, como se ve en la Figura 4. Es decir, la distancia Tierra-Luna no es constante, y en el punto de máximo alejamiento, el apogeo, es un 12% mayor que en el de máximo acercamiento, el perigeo. ¿Puede ser que la Luna esté más cerca de la Tierra cuando hay luna llena y por eso haya mayor atracción? La repuesta es, en general, que no, como veremos ahora.

El avispado lector se habrá dado cuenta de que he dado dos cifras diferentes para los ciclos lunares: 27.3 y 29.5 días. La primera de estas cifras se conoce como periodo sidéreo. La cuestión es que queremos medir cuánto tarda la Luna en dar una vuelta a la Tierra, pero como la Tierra está a su vez girando, tenemos que buscarnos alguna referencia externa. Cuando hablamos de ciclo sidéreo estamos tomando como referencia las estrellas que, a estos efectos, se consideran fijas y muy lejanas: la Luna tarda 27.3 días en retornar al mismo punto con respecto a las estrellas, al escenario del fondo. Para la segunda cifra, el punto de referencia es el Sol, de modo que 29.5 días es el tiempo que tarda la Luna en cubrir todas sus fases y volver al punto inicial con respecto al Sol: es el periódo sinódico (y es el periodo que he dibujado en la Figura 3).

Ciclos sidereo y sinodico

Figura 5. Diferencia entre los ciclos sidéreo (con respecto a las estrellas) y sinódico (con respecto al Sol) de la Luna. El ciclo sidéreo es más corto, lo que implica que la distancia Tierra-Luna cuando hay Luna llena no es siempre la misma.

Vamos a hacer un pequeño experimento mental, ayudados de la Figura 5, para ver por qué la Luna llena y la mínima distancia Tierra-Luna, el perigeo, no suelen coincidir. Supongamos que la luna llena coincide con el perigeo (punto 1 de la figura). Dejemos que el tiempo corra casi un mes y veremos como la Tierra se mueve alrededor del Sol,la Luna alrededor de la Tierra, y 27.3 días después, la Luna está de nuevo en el mismo punto con respecto a la Tierra y las estrellas fijas: la Luna ya ha dado una vuelta completa a la Tierra y se encuentra de nuevo en el perigeo. Sin embargo, quedan aún 2.2 días para la luna llena: ya no coinciden perigeo y plenilunio. Si dejamos correr otro mes, el perigeo será 4.4 días antes de la luna llena, y así sucesivamente hasta que, después de 12 ciclos más o menos (algo menos de un año), la luna llena y el perigeo vuelven a coincidir. De modo que es incorrecto que la luna llena sea el momento en el que más cerca entre sí están la Luna y la Tierra y que la atracción gravitatoria entre ambas sea mayor.

Entonces, ¿las fases de la Luna no influyen nada en las mareas?

Mareas sol y luna

Figura 6. Efecto de la atracción gravitatoria de la Luna y el Sol sobre el agua de la superficie de la Tierra.

Aunque con lo que he contado hasta ahora parezca que no, la respuesta es sí tienen relación, y vais a entender cómo es posible con un as que me he guardado en la manga al principio. Os he dicho que las mareas están producidas por la atracción gravitatoria entre la Tierra y la Luna. Esto verdad, pero no es toda la verdad. Las mareas están también afectadas por la acción gravitatoria del Sol salvo que, debido a la gran distancia entre el Sol y la Tierra (150.000.000 Km más o menos) este efecto es mucho menor que el producido por la Luna. El efecto del Sol en las mareas, visto de forma cualitativa, es decir, sin preocuparnos de las cantidades, es el mismo que el de la Luna: abombar la superficie del agua como un balón de rugby que apunta en dirección al Sol. De modo que, en cada momento, el agua sobre la superficie de la Tierra está sujeta a dos acciónes simultáneas: la de la Luna y la del Sol.

En la Figura 6 he intentado dibuajr lo que he descrito con palabras en el párrafo anterior.  Por un lado el agua se abomba como un balón de rugby en dirección a la Luna y, por otro, se abomba, aunque mucho más levemente, en dirección al Sol. El astuto lector estará pensando en las fases de la Luna (Figura 3) y se habrá dado cuenta de un detalle muy importante: si la Tierra, la Luna y el Sol están sobre una misma línea, los dos abombamientos de los que estamos hablando apuntarán en la misma direción y colaborarán; por el contrario, si la línea Tierra-Sol y la línea Tierra-Luna forman un ángulo recto, los abombamientos también formarán un ángulo recto entre si, y las mareas solar y lunar tenderán a contrarrestarse y a competir.

Así que sí es cierto que las fases de la luna tienen una correlación (que no influencia) sobre las mareas. En general, y para bastantes lugares del globo, hay dos mareas por día [3]. Si hay luna llena o nueva, las mareas altas son más altas y las bajas más bajas que la media. Es lo que se llaman mareas vivas. Por otro lado, si hay cuarto creciente o menguante, las mareas altas con más bajas que la media, y las mareas bajas son más altas de lo normal: a esto se le conoce como mareas muertas. Aquí tenéis una animación en la que todo esto se ve un poco más claro.

Figura 7.

Figura 7. Explicación de la influencia conjunta del Sol y la Luna en las mareas. Cuando el Sol, la Tierra y la Luna forman una línea recta, se dan las mareas vivas. Si los tres cuerpos forman un ángulo recto, se dan las mareas muertas.

¿Cómo se compara todo esto con esta hipótesis agrícola?

Después de haber llegado a la conclusión de que sí que existe una correlación entre las fases de la Luna y las mareas, la pregunta es si la hipótesis agrícola que estamos examinando es consistente con todo lo explicado hasta ahora. Recordemos, pues, en qué consiste básicamente dicha hipótesis. La idea es que, si nuestra planta tiene a va a tener frutos por encima de la superficie, todo lo que le hagamos (sembrar, podar, transplantar) ha de hacerse durante el cuarto creciente o la luna llena porque es cuando la atracción de la luna es mayor sobre la savia, de la misma manera que pasa con las mareas. Y viceversa: para las plantas con frutos subterráneos es mejor que realicemos las tareas en cuarto menguante o luna nueva, que es cuando las mareas con más bajas, y por analogía la savia es atraída más débilmente por la Luna y se va a las raíces.

Hemos visto en la sección anterior que las mareas sí tienen una correlación con las fases de la Luna, pero no es la que los que proponen esta práctica agríola creen. No es que con la luna llena haya más atracción y mareas más altas y con la luna nueva haya menos atracción y mareas más bajas. Hay dos mareas todos los días (es decir, dos altas y dos bajas). Los días de luna nueva y de luna llena, las mareas altas son más altas que el promedio y las bajas más bajas que el promedio. En otras palabras: las dos situaciones descritas en la Figura 1 como “aguas arriba” y “aguas abajo” se darían el mismo día varias veces, solo que, tanto en luna nueva como luna llena, serían más pronunciadas que la media.

Alguien podría decir ahora: “bueno, pues entonces es que el cartel de la Figura 1 está mal, pero la influencia de las fases de la Luna sí existe: lo que hay que hacer es sembrar, podar y demás, siempre en luna llena o nueva, que es cuando más probabilidades hay de que la savia tenga movimientos extremos arriba-abajo”.  Esto tampoco tiene demasiado sentido por dos motivos. El primero, es que no se entiende que para plantar algo con frutos subterraneos tengas que usar las lunas nueva y llena, sabiendo que la savia, en algún momento, podría estar lejos de tus frutos, cuando la marea sea alta. El segundo, que es el más importante, es que el efecto que todo esto pueda tener en la savia de una planta es minúsculo y nada significativo. Sí, la superficie del océano se puede mover unos pocos metros hacia arriba y hacia abajo según la posición de la Luna, pero esto es porque los océanos son muy grandes y, como dijimos al prinpio, la fuerza de la gravedad entre la Luna y los océanos no depende sólo de la masa de la Luna, sino también de la de los océanos. Habría manera muy sencilla (que nunca he probado) de ilustrar esto. Este fin de semana, poned agua en un vaso y meted una pajita dentro. De alguna manera os las tenéis que apañar para marcar el nivel del agua en la pajita, porque la idea es darse cuenta de que a lo largo del día dicho nivel no ha cambiado tanto, independientemente de que la marea esté alta o baja. Una posibilidad sería tapar el extremo superior de la pajita con el dedo, para que el agua no se escape por el extremo inferior, sacar la pajita y marcar el nivel del agua con un rotulador. ¡Pero, ciudado, tenéis que ser capaces de poner la pajita de nuevo en el vaso exactamente en el mismo sitio y de la misma manera en la que estaba!

¿Qué otros problemas tiene esta hipótesis agrícola?

Aparte de los claros errores en lo que a la astronomía respecta, la hipótesis agrícola que estamos examinando tiene otros muchos problemas que voy a enumerar aquí, en muchos casos como preguntas que necesitarían una respuesta. Primero, como he mencionado más arriba, se nos dice que lo importante es, digamos, sembrar los tomates en luna llena porque la savia irá hacia arriba, hacia donde estarán los frutos. Pero ya hemos visto que la savia no se va a ver prácticamente afectada por la atracción gravitatoria de la Luna. Además, incluso si así fuera, si hoy hay luna llena, la savia alcanzaría su punto más alto, pero también su punto más bajo, debido a que todos los días hay marea alta y baja. Dicho de otra manera: si la savia se viera afectada significativamente por la atracción lunar todas las plantas tendrían dos “periodo de aguas arriba” y dos de “aguas abajo” diarios, con el añadido de que dos veces el mes esos periodos serán más fuertes de los normal, y otras dos veces al mes, coincidiendo con los cuartos menguate y creciente, más flojos de lo normal. De todo esto se deduce que cada día hay un momento bueno para cada tipo de planta, lo que, si retocamos la frase, significa que todos los días son buenos para todas las plantas.

Segundo, la hipótesis se basa en la atracción gravitatoria de la Luna sobre la savia. Ahora bien, ¿cómo puede afectar esto a las semillas? Suponiendo que todo lo que hemos demostrado hasta ahora que está equivocado no lo estuviera, y la noche de luna llena la savia subiera a lo más alto de las copas de los árboles… ¿cómo puede afectar eso a la semilla de tomate que estoy plantando hoy, que por no tener, aún no tiene tallo ni raíz? ¿Cómo puede ser que la fase de la Luna de hoy afecte a como llegue la savia a los tomates que saldrán en unos meses?

Tercero. Y si la atracción gravitatoria de la Luna afecta a las semilla, ¿no deberíamos sembrarlas de una manera particular, boca arriba o boca abajo, o girada 90º?

Cuarto,  y último, para no liar el artículo más: si lo bueno de la luna llena es que la savia, cargada de nutrientes, llega a los frutos de superficie, a nuestos tomates, ¿de dónde ha saca esos nutrientes, si hace dos semanas que la savia no se pasea por la raíces, y pasarán otra dos hasta que lo vuelva hacer?

Conclusión

Estos son los motivos por los que no me creo la hipótesis agrícola de la influencia de las fases de la Luna en las plantas, al menos tal y como se suele explicar. Primero, hay mareas altas y bajas todos los días, no sólo cuando hay luna llena. Segundo, las mareas altas son más altas cuando hay luna llena, efectivamente, pero también cuando hay luna nueva. Tercero, el efecto gravitatorio de la Luna en la savia de la plantas no debe de ser significativo. Cuarto y último, cada día se producen los supuestos efectos positivos para cada tipo de planta, de donde se deduce que todos los días son buenos para todas las plantas. Eso es todo por hoy, espero no haberos aburrido mucho.

Notas

[1] Sí, la Tierra gira alrededor del Sol, que también se mueve por el espacio. Por eso enfatizo lo de “desde nuestro punto de vista”, ¿o es que no veis el Sol moverse cada día por el cielo?

[2] Ojo, que la Figura 3, como todas las demás, es una repesentación en dos dimensiones de la situación. Obviamente cuando digo que la Tierra, la Luna y el Sol están alineados me refiero a más o menos alineados: si estuvieran alineados perfectamente tendríamos un eclipse de Luna o de Sol.

[3] Hay más factores que afectan al número de mareas diarias en un punto concreto de la Tierra y a sus características, como podéis leer aquí. Como estoy considerando sólo al Sol y a la Luna, y como la Luna es el factor principal, voy a decir todo el rato que hay dos mareas por día, aunque a lo mejor en tu ciudad no sea exactamente así.

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